Infinity: HexaDome Tactics – deporte táctico sin señal

Infinity: HexaDome Tactics: táctica que se pierde en su propio ritmo

Hay juegos que llegan con una promesa grande y se tropiezan con su propia ejecución. Infinity: HexaDome Tactics es uno de ellos. Desarrollado y publicado por Blindspot Games, este título adapta el juego de mesa Aristeia! al formato digital: dos equipos de cuatro campeones se enfrentan en arenas hexagonales para dominar zonas y eliminar rivales. La premisa es atractiva. El universo de Infinity, ese deporte de combate intergaláctico transmitido a billones de espectadores, tiene gancho. Pero cuando entras a la arena, la promesa de un combate gladiatorio dinámico se topa con una realidad lenta, pesada y, en varios momentos, tediosa. Y lo digo con conocimiento de causa: este título llegó a través de nuestra alianza con JF Games, y lo analizamos con la misma honestidad con la que miramos cualquier obra.

Infinity: HexaDome Tactics, desarrollado y publicado por Blindspot Games, disponible en PC vía Steam desde el 10 de septiembre de 2026. Género: estrategia táctica por turnos, con cartas tácticas y estructura de deporte competitivo. La base es sólida: cuadrícula hexagonal, puntos de movimiento, puntos de acción, ataques de daño fijo, cartas tácticas y roles bien definidos. Maximus como tanque, Major Lunah como atacante a distancia, hEXx3r en control de masas, Wild Bill con potencia de fuego cercana y Parvati como soporte. Sobre el papel, todo apunta a un sistema que premia la posición cuidadosa y la planificación estratégica. Y en parte, lo cumple.

El problema no es el diseño táctico. El problema es cómo se siente jugarlo. La acción se arrastra. Cada animación de movimiento y ataque consume segundos que no aportan emoción, y no hay una función para acelerar o saltar animaciones. Eso rompe el flujo. Convierte partidas cortas en procesos tediosos. En un género donde la tensión y el ritmo importan, esta decisión de producción es un lastre. No es que el juego sea complejo; es que se siente lento. Y lento, en un título que quiere ser un deporte de combate, es casi una contradicción.

El apartado artístico tampoco levanta la experiencia. Los diseños de personajes son genéricos y poco memorables. No transmiten la personalidad de verdaderos campeones intergalácticos. Esperas figuras con carácter, con historia, con presencia. Encuentras modelos que cumplen, pero que no se quedan en la memoria. Y luego está el anunciador. La voz está hecha con inteligencia artificial, y se nota. La locución es robótica, carente de alma, y en lugar de emocionar, distancia. Es una decisión de producción que resta dinamismo y que, en un juego que depende tanto de la atmósfera, pesa más de lo que debería. No es un detalle menor: es parte de la experiencia, y la experiencia se resiente.

El multijugador enfrenta un problema adicional. Al probar una copia anticipada, es natural que la base de usuarios sea reducida y cueste encontrar partidas. Eso no es culpa del juego per se. Pero la lentitud general de las mecánicas y la falta de ganchos atractivos hacen difícil augurarle un futuro próspero a su sistema competitivo ranked. Un modo clasificatorio necesita comunidad, y una comunidad necesita razones para quedarse. Aquí, esas razones son escasas. El juego parece condenado a un nicho muy específico: entusiastas de Aristeia!, jugadores de XCOM que disfrutan calcular cada movimiento con detenimiento, y poco más.

Ahora, seamos justos. Infinity: HexaDome Tactics tiene cosas buenas. La cuadrícula hexagonal, los puntos de acción y movimiento, y el sistema de cartas tácticas añaden capas de estrategia que los fans del género sabrán apreciar. Las cartas permiten potenciar estadísticas, reposicionar unidades y responder al rival. Los roles están bien definidos y cada campeón tiene una función clara en la arena. Si te gusta el tact turn-based profundo, aquí hay material para divertirte. El problema es que ese material está enterrado bajo una capa de lentitud, animaciones largas y una presentación que no acompaña.

En el contexto de la industria, este es un ejemplo de cómo trasladar un juego de mesa al digital no es solo cuestión de reglas. La elegancia de Aristeia! está en cómo los jugadores interactúan con sus piezas en un tablero físico. Esa experiencia tiene un ritmo, una fisicalidad, una presencia. Traducir eso a una pantalla requiere entender qué se gana y qué se pierde. Aquí, se perdió el dinamismo. Y sin dinamismo, un deporte de combate intergaláctico se siente como una partida de ajedrez con animaciones.

Infinity: HexaDome Tactics es una propuesta con un nicho extremadamente marcado. No es para el público general ni para quien busque partidas ágiles. Su ritmo pausado y su complejidad táctica apuntan a jugadores muy específicos: fans de Aristeia! o de XCOM que disfrutan calcular cada movimiento. Para ellos, puede ser una forma novedosa de vivir el género. Para el resto, es difícil que pasen del tráiler inicial. Sus pros son el combate táctico y el sistema de cartas. Sus contras son el ritmo excesivamente lento, la falta de opciones para agilizar, el diseño visual poco memorable, la locución artificial y un público objetivo demasiado reducido. Se puede disfrutar, sí, pero ahora con conocimiento de causa: no esperes un deporte espectacular ni una comunidad competitiva vibrante. Espera un ejercicio táctico lento, complejo y de nicho. Si eso es lo tuyo, dale una oportunidad. Si no, probablemente no sea para ti. En Plétora Studio lo analizamos con honestidad porque la alianza con JF Games se basa en el respeto, no en la adulación.


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