Ex-cabildera de Meta ahora dirige la desregulación digital en Europa. Mismo libreto, oficina nueva. #Tecnológicas #DigitalOmnibus #PolíticaUE

Ex-Meta lobbyist ahora escribe las reglas digitales de la UE

Ex-Meta lobbyist queda a cargo de desregular las leyes que antes combatía

Bruselas opera con una premisa bien simple: si no puedes con ellos, que ellos mismos escriban las reglas. La prueba más reciente la acaba de soltar el Partido Popular Europeo (EPP), el grupo más grande del Parlamento Europeo, que le acaba de pasar la pluma a Aura Salla. ¿La conoces? Salla fue la jefa de cabilderos de Meta en Bruselas entre 2020 y 2023. Hoy es eurodiputada y acaba de ser nombrada negociadora principal —oficialmente le dicen ponente o rapporteur— para el Digital Omnibus. Ese paquete legislativo es el que busca desregular las leyes digitales de la Unión Europea, incluyendo el GDPR que probablemente no sabías que estaba en la mira.

Aclaremos qué está pasando realmente aquí. El Digital Omnibus no es un ajuste menor. Es un procedimiento de vía rápida que brinca los estudios de impacto y las revisiones legales estándar, y su objetivo es desmantelar leyes que afectan directamente cómo se maneja tu información. Hablamos de retrasar las protecciones de la Ley de IA hasta 2027, bajar las barreras para que las empresas entrenen modelos de inteligencia artificial con tus datos personales, y debilitar las reglas sobre las famosas cookies. El discurso oficial, repetido por la propia Salla, habla de «mejorar la competitividad europea». Pero si ves quién gana, la traducción es obvia: las tecnológicas gringas mantienen su posición de privilegio mientras les prestan menos atención a las leyes de privacidad europeas.

La contradicción no es nada sutil. Salla pasó tres años dentro de la maquinaria de cabildeo de Meta, empujando justo en contra de las regulaciones que ahora se supone debe moldear en nombre del público. Desde que la nombraron, organizaciones de la sociedad civil como The Good Lobby y Corporate Observatory Europe lanzaron cartas abiertas señalándolo. Su argumento no es teórico: es que sus excompañeros de trabajo son los mismos que hoy cabildean a los eurodiputados, y ahora ella es la que decide qué cambios viven o mueren en la negociación. Cuando tú controlas el reporte base que usan los demás para negociar, controlas el resultado.

Adentro del Parlamento las reacciones están partidas como era de esperarse. La eurodiputada belga Sara Matthieu (Los Verdes) no se guardó nada: dijo que el nombramiento es «inaceptable» y recordó que Meta ha pasado años peleando las reglas de protección de datos. También puso el dedo en la llaga del momento político, señalando que Mark Zuckerberg se ha alineado con la agenda desreguladora de Trump mientras plataformas como X se convierten en vectores de desinformación. Del otro lado tienes al eurodiputado Yvan Verougstraete (Renew Europe) haciéndose el moderado, sugiriendo que el conocimiento de Salla desde adentro la podría convertir en mejor reguladora —el clásico discurso de «el que fue cazador se vuelve guardabosques». Pero hasta él reconoció que el EPP ya ha dado suficientes señales de que prioriza a las tecnológicas por encima de los ciudadanos.

Lo que hace que esto pegue más fuerte es el contexto fuera del burbujeo del Parlamento. El gasto en cabildeo de las grandes tecnológicas llegó a 151 millones de euros en 2024, un aumento del 33.6% comparado con el año anterior. Eso no es casualidad; es inversión esperando retorno. El Digital Omnibus es la materialización de esos retornos. Y mientras el EPP dice que estos cambios ayudan a las pequeñas empresas, la neta es que la desregulación siempre beneficia a los de siempre —los que ya tienen la infraestructura y el capital para escalar sin restricciones de privacidad. Los competidores europeos más chicos no tienen ese lujo porque ellos sí tienen que cumplir las reglas que ahora están destruyendo.

Esto no se trata de la carrera profesional de una diputada. Se trata de si la soberanía digital de la UE significa algo cuando la gente escribiendo las leyes tiene nexos directos con las empresas reguladas. El comité de Industria del Parlamento (ITRE) va a empezar a debatir el Omnibus pronto, y Salla liderará esas pláticas. La pregunta no es si está capacitada —conoce el sistema al revés y al derecho. La pregunta es si está negociando por los ciudadanos europeos o por los contactos que hizo en sus años en Meta. las líneas entre el interés corporativo y el servicio público ya estaban borrosas. Ahorita ya ni se ven.

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