Duskfade: plataformero 3D que abraza nostalgia sin depender de ella
Hay juegos que llegan a recordarte por qué te gustaba un género. Duskfade es uno de ellos. Weird Beluga, estudio español, agarra la fórmula de los plataformeros 3D de la era PS2 —esos que jugabas en la sala, con el control cableado y una tarde entera por delante— y la pasa por el filtro del indie moderno. No es Jak and Daxter, no es Ratchet & Clank, no es Kingdom Hearts, aunque en los primeros minutos te guiñe el ojo a todos ellos. Lo interesante es que Duskfade no se queda en el homenaje: encuentra su propia identidad entre el clockpunk, la noche eterna y un cucú mecánico que se roba la escena.
Ficha rápida: Duskfade, desarrollado por Weird Beluga, disponible en PC. Plataformas 3D y aventura. La historia sigue a Zirian, un aprendiz que sale a rescatar a su hermana Allira, atrapada cuando una misteriosa Torre del Reloj cubre el mundo en una noche eterna. Suena a excusa clásica, y lo es, pero el viaje se usa para hablar de pérdida, recuerdos y de aprender a seguir cuando todo se complica. Los secundarios aportan personalidad y humor, y aunque la narrativa no es compleja, funciona mejor de lo que esperarías. Es sencilla, emotiva, y eso ya es mucho decir en un género que a veces confunde lore con profundidad.
Donde Duskfade muestra más claro su ADN es en la jugabilidad. Zirian salta, se desliza, se impulsa en el aire, usa un gancho y combina habilidades de forma progresiva. El diseño de niveles te premia cuando te sales del camino principal y vuelves a zonas anteriores con nuevas habilidades. Esa sensación de progreso, de descubrir secretos y coleccionables, es exactamente la que hacía especiales a los plataformeros del 2000. El combate, en cambio, es más sencillo y repetitivo. No es el fuerte del juego. Pero las peleas contra jefes aprovechan mejor el movimiento y son de lo mejor de la aventura. La decisión es clara: priorizar exploración y desplazamiento sobre profundidad de combate. Y se agradece.
El apartado visual es otro punto alto. Unreal Engine 5 le permite construir escenarios amplios y detallados, con una mezcla de fantasía y elementos mecánicos que diferencia cada región de Tearfeld. Los personajes tienen expresiones y animaciones cuidadas, y las criaturas que pueblan el mundo le dan vida. La banda sonora acompaña bien, refuerza la exploración y los momentos emotivos. Hay referencias evidentes a otros juegos, sí, pero Duskfade termina teniendo su propia identidad visual. No es un copy-paste de la PS2; es una relectura con herramientas modernas.




En PC, la versión que probamos ofrece una buena presentación general, aunque las opciones gráficas son más limitadas de lo esperado y hay algunos problemas técnicos y de rendimiento menores. Nada que arruine la experiencia, pero sí cosas que podrían pulirse en parches futuros. Incluye textos en español, voces en inglés y soporte para controles. La campaña dura unas 11 horas, pero puede alargarse bastante si te pones a buscar secretos y coleccionables. Y te recomiendo que lo hagas: ahí está buena parte del encanto.
Uno de los aspectos más interesantes de Duskfade es cómo maneja la nostalgia sin depender de ella. Toma la PS2 como referencia, pero añade elementos propios durante todo el juego. La exploración es la que mejor representa esa filosofía. El combate y algunos problemas con la cámara muestran ciertas limitaciones que parecen heredadas de la época, y no siempre en el buen sentido. Pero sus puntos positivos son mucho más fuertes que sus defectos. Weird Beluga demuestra que no hace falta reinventar un género para crear algo valioso dentro de él. A veces basta con entender por qué funcionaba y darle una vuelta con cariño.
Veredicto: Duskfade es una aventura que rescata con mucho cariño el espíritu de los grandes plataformeros 3D de PS2 y lo adapta bien gracias a las ventajas del indie moderno. Sus puntos fuertes son el movimiento, la exploración, el mundo de Tearfeld y una historia con carga emocional. Sus puntos débiles son el combate común, algunas limitaciones técnicas en PC y una cámara que a veces estorba. Aun así, es una experiencia divertida con las horas. Duskfade se puede disfrutar, y mucho, pero ahora con conocimiento de causa: no esperes un action RPG profundo ni un plataformero perfecto; espera una aventura honesta, colorida y emotiva.
En Plétora Studio no reseñamos por llenar espacio ni por quedar bien con nadie. Este título llegó a través de nuestra alianza con JF Games PR Agency, y lo analizamos con la misma honestidad con la que miramos cualquier obra: reconociendo lo que hace bien, señalando lo que puede mejorar y sin perder de vista que detrás hay un estudio pequeño que apuesta por un género que necesita más propuestas. Duskfade no aspira a ser el nuevo Jak and Daxter ni el nuevo Kingdom Hearts. Aspira a recordarnos por qué esos juegos eran especiales. Y en ese aspecto, cumple. Si te gustan los plataformeros 3D, la exploración y las historias sencillas pero sentidas, dale una oportunidad. Vale la pena descubrirlo.
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