Tlazokamati

Sobre la curiosidad mexica. El norte también existió.

Fui al Museo de Antropología e Historia en la Ciudad de México recientemente y quedé maravillada. Amo los museos, pero con este me quedé con muchas ganas de explorar más. He de confesar que soy muy curiosa por naturaleza, me encanta seguir aprendiendo, repasar lo que ya sé y descubrirlo con nuevos elementos.

Me ganó la curiosidad por la cultura mexica, por nuestras culturas prehispánicas, sus lenguajes, sus códigos, sus tradiciones, sus pensamientos, sus sentires…

Y aquí va una confesión (que quizá ya conocen varios a estas alturas): soy del norte de México. Allá nos han hecho creer que ahí no existió gente. Que la historia empieza en el centro. Que el «desierto» estaba vacío. Pero estoy empecinada en aprender y redescubrir que fue lo contrario. Que sí hubo gente antes que nosotros en nuestras regiones y que podemos rescatar lo que se pueda de sus saberes y tradiciones.

Todas las sociedades cambian, eso lo entiendo. Pero había una gran sabiduría en su forma de andar por esta vida.

Tlazokamati (gracias en náhuatl) por estar aquí, por leerme. Espero poder compartir esta curiosidad con quienes me leen de manera constante. Porque alguien que se conoce a sí mismo —de dónde viene— es el más sabio. O algo así dice el Tao, que también he estado estudiando desde hace algunos años.

Sepan que estaremos cocinando más contenidos al respecto.

¡Sigamos nutriéndonos!

No eligió, sobrevivió Inteligencia como arma: náhuatl y maya en dos códices, entre dos mundos. Las sombras detrás son las tres veces convertida en objeto antes de los 15. No era ciudadana de una nación que no existía, era desarraigada usando la traducción para no ser aplastada.

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