La inflación no es tu culpa. Ni siquiera es culpa de México. Una guerra al otro lado del mundo te encarece la tortilla. Entenderlo no lo resuelve, pero te quita la venda. Infórmate, organízate, súmate. #InflaciónGlobal #PuroPueblo #PlétoraLive

Puro Pueblo: Por qué tu dinero vale menos aunque no hayas hecho nada mal

Inflación: la explicación más sencilla (y sin economistas de traje) para entender por qué la tortilla sube, tu salario no alcanza, y cómo una guerra en Medio Oriente te afecta aunque ni sepas dónde queda Irán

La inflación suena a cosa de noticieros y señores con corbata que hablan de porcentajes. Pero en tu día a día se llama de otra forma: «¿otra vez subió el aceite?», «cómo es posible que con lo mismo que compraba la semana pasada hoy ya no». Inflación significa que los precios suben. Y cuando los precios suben, cada uno de tus pesos compra menos cosas. No porque seas mal administrador. No porque gastes de más. Sino porque el valor del dinero cambió mientras dormías.

Imagina que con 60 pesos comprabas un kilo de tortilla, una pieza de pollo y cebolla. Seis meses después, con los mismos 60 pesos apenas alcanza para el kilo de tortilla y medio pollo. El billete es el mismo. No se encogió. Lo que cambió es lo que puedes obtener con él. Eso es inflación pura. Y el golpe no es parejo: para quien gana el salario mínimo o vive con una pensión fija, cada subidita de precio es un mordisco directamente a lo que puede comer o comprar.

Mexican family with shrinking purchasing power symbolism

¿Por qué suben los precios? No es un castigo ni una conspiración

Hay dos razones principales, y entenderlas ayuda a no sentirse tan perdido.

Primera: cuando hay mucha gente queriendo comprar lo mismo pero no hay suficientes productos, los precios suben. Es la ley de oferta y demanda en su forma más básica: si escasea el maíz, la tortilla se encarece.

Segunda: cuando producir algo cuesta más caro, ese aumento termina en el precio final. Si sube el gas, la luz o el diesel, el señor de la tortillería tiene que pagar más para operar su negocio. Para no perder, sube el precio de la tortilla. Y así se forma una cadena: lo que empieza en un insumo termina en tu bolsillo.

No todo es culpa del gobierno de turno. Aquí es donde entran los conflictos internacionales que parecen lejanos pero pegan directo en tu despensa.

El «efecto mariposa» en tu bolsillo: cómo una guerra que no ves encarece lo que comes

Parece exagerado, pero un misil en Medio Oriente o una batalla en Europa del Este pueden afectar lo que pagas por el kilo de maíz en tu mercado local. México no es una isla económica: nuestra canasta básica depende de lo que pasa en el mundo. Por eso es importante entender cómo nos conecta esta economía global, hablemos de dos frentes de batalla actuales.

Ucrania y los fertilizantes: el campo mexicano en jaque

Rusia y Ucrania son dos potencias agrícolas que producen grandes cantidades de trigo, maíz y fertilizantes. México importa cerca del 25% de sus fertilizantes de Rusia. Cuando empezó la guerra en 2022, los precios de los fertilizantes se dispararon porque el Mar Negro —por donde se transportan— se volvió una zona de riesgo. Para un agricultor mexicano, el fertilizante representa hasta el 40% de sus costos de producción. Al encarecerse, el productor de maíz tiene dos opciones: subir el precio de su cosecha (y entonces pagas más tortilla) o dejar de producir (lo que genera escasez y también sube los precios). El conflicto en Ucrania lleva ya varios años, y aunque ha habido intentos de estabilización, la disponibilidad de estos insumos sigue siendo incierta. Además, las sanciones internacionales a Rusia han encarecido el comercio de estos productos, y esa factura, al final, la pagan los consumidores mexicanos. El resultado: una menor producción agrícola nacional y una mayor dependencia de granos importados, que también vienen más caros.

Medio Oriente y el petróleo: la gasolina que mueve todo

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán es otro ejemplo reciente. Cuando el estrecho de Ormuz —por donde pasa el 20% del petróleo del mundo— se vuelve zona de guerra, el precio del crudo se dispara. México produce petróleo, pero ojo: no produce suficiente gasolina para cubrir su consumo. Importamos aproximadamente la mitad de las gasolinas que consumimos. Por lo tanto, cuando el barril de petróleo sube por un conflicto, el costo de la gasolina que importamos sube. Esto significa que el transporte de alimentos se encarece, lo que a su vez presiona el precio de lo que llega a tu mesa. Por ejemplo, reportes económicos indican que, ante esta situación, el gobierno mexicano ha tenido que aplicar estímulos fiscales a los combustibles (básicamente, pagar parte del aumento para que no te pegue de lleno). Pero estos apoyos no son infinitos y demuestran lo vulnerables que somos a lo que pase del otro lado del mundo.

En las carpas de Puro Pueblo, muchos nos dicen: «yo nunca pido préstamos, entonces las tasas no me afectan». Pero no es cierto, porque las tasas altas también frenan la economía: las empresas invierten menos, hay menos empleo, los salarios suben menos. Es un efecto dominó que termina pegando hasta en quien nunca ha firmado un crédito. Y lo mismo pasa con los conflictos internacionales: aunque no los veas, llegan a tu bolsa.

¿Qué son las tasas de interés y por qué te afectan aunque no pidas préstamos?

Acá está el corazón técnico que la mayoría de la gente no entiende, pero debería. Las tasas de interés son, en palabras simples, el precio que se paga por pedir dinero prestado. Si pides un crédito, pagas una tasa. Si ahorras en un banco, el banco te paga una tasa (aunque suele ser muy baja).

El Banco de México (Banxico) es el encargado de controlar la inflación. No lo hace por vocación, es su trabajo. Su herramienta principal es subir o bajar la tasa de interés de referencia. Cuando la inflación sube mucho, Banxico aumenta esa tasa. ¿Qué efecto tiene?

  • ¿Tienes un préstamo o una tarjeta de crédito? Sube la tasa → pagas más intereses. Tu deuda se vuelve más cara.
  • ¿Quieres comprar algo a meses sin intereses? Eso se encarece también, porque las tiendas ajustan sus promociones.
  • ¿Tienes una hipoteca o un crédito automotriz? Si es de tasa variable, tu pago mensual sube.

La idea detrás de subir tasas es que, al encarecer los créditos, la gente pide menos préstamos, compra menos cosas y la presión sobre los precios baja. Suena lógico en teoría, pero en la práctica: Banxico sube las tasas, y tú pagas más por haber comprado una tele a meses o por deberle al banco. No es un castigo directo, pero es una consecuencia real.

Y ojo: cuando Banxico sube tasas, los bancos comerciales (BBVA, Banamex, Santander, etc.) también suben lo que te cobran por sus créditos. Pero no suben lo que te pagan por tus ahorros. Ahí hay una contradicción que casi nadie menciona: Banxico intenta enfriar la economía subiendo tasas, pero los bancos se aprovechan para aumentar sus ganancias, no para beneficiar al ahorrador.

Make characters clearly Mexican setting and features

Lo que puedes hacer para que la inflación no te agarre tan desprevenido

No puedes detener la inflación. Pero sí puedes protegerte un poco con acciones concretas.

  • Si tu ingreso es fijo (pensión, salario), exige que se revise cada año. Pregunta si tu pensión se ajusta por inflación. Si no lo hace, estás perdiendo poder adquisitivo año con año. En la Cuarta Transformación se logró que las pensiones de adultos mayores subieran por encima de la inflación precisamente porque entienden este fenómeno.

  • No guardes el dinero debajo del colchón. La inflación se come los ahorros que no generan intereses. Mejor una cuenta de ahorro básica (la del Banco del Bienestar, por ejemplo, o alguna Fintech regulada) que aunque dé poco, es más que cero.

  • Compra antes de que suba, sin acaparar. Si sabes que el aceite o el frijol van a aumentar la próxima semana, comprar un par de kilos de más no es avaricia, es previsión.

  • Infórmate sin miedo. No necesitas un título en economía. Con saber que una guerra en Medio Oriente puede subir las gasolinas, y con ello el costo del transporte y la comida, o que el conflicto en Ucrania frena la llegada de fertilizantes, ya entiendes más que muchos expertos de televisión.

Entender la inflación no te va a hacer rico. Pero te quita esa sensación de que todo está fuera de control y tú no entiendes por qué. Saber que no es tu culpa, que hay mecanismos globales y locales, y que puedes tomar pequeñas decisiones, ayuda a no sentirse aplastado por los precios.

La inflación es parte del sistema económico, como la lluvia es parte del clima. No la vas a eliminar. Pero puedes aprender a caminar con paraguas. Y también, entre vecinos, exigir que las pensiones y los salarios no se queden atrás mientras los precios vuelan.

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