Diagnóstico, consecuencias y la urgencia de nuestras propias narrativas
¿Por qué dudamos tanto de nosotros? Como nación, como individuos, como parte del contexto de un país constantemente intervenido. Desde guerras. Desde intromisiones políticas y económicas. Pero sobre todo culturales. Nos han enseñado a mirarnos con sospecha, a creer que lo de afuera siempre es mejor, que nuestra voz no alcanza, que nuestro territorio es pequeño. Y esa duda no es casual: es el resultado de décadas de relatos diseñados para que no confiemos en lo propio.
Pero la pregunta más relevante no es por qué dudamos. La pregunta es: ¿por qué, cuando ya vemos el yugo, seguimos aceptándolo? Ya tenemos el diagnóstico. Ya sufrimos las consecuencias. Sabemos que nos intervienen, que nos distraen, que nos dividen. Y aun así, muchas veces seguimos repitiendo el guion que otros escribieron para nosotros.
Ahí está el verdadero problema. No en la ignorancia, sino en la comodidad de lo conocido. Porque aceptar el yugo es más fácil que construir lo propio. Requiere menos esfuerzo creer lo que nos dicen que levantar nuestra propia voz.
La salida no es esperar a que alguien nos rescate. La salida es generar nuestras propias narrativas. Contar nuestra historia con nuestros términos. Construir nuestros medios, nuestros archivos, nuestras formas de mirar. No para pelear en el tablero que ellos diseñaron, sino para construir uno donde sus piezas pierdan valor. Ahí está la diferencia entre reaccionar y crear. Entre ser audiencia y ser sujeto.
Nosotros ya elegimos. Esta casa existe para eso: para que la narrativa no venga de afuera, sino de aquí. Del territorio, de la comunidad, de las manos que construyen. No prometemos un paraíso. Prometemos un método. Y ese método empieza por dejar de dudar de lo nuestro.

Descubre más desde Plétora Network
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



