Polymarchs: cuatro décadas de innovación sonora y memoria colectiva
Hay colectivos que se recuerdan por lo que hicieron. Y hay colectivos que se recuerdan por lo que hicieron posible. Polymarchs pertenece a los segundos. No solo fue un grupo de DJ’s; fue una infraestructura emocional. Fue el lugar donde varias generaciones aprendieron que la música electrónica no era un género extranjero, sino una forma de habitar la ciudad. Y en septiembre de 2026, cuando las plataformas deciden qué suena y qué no, recordar a Polymarchs no es nostalgia: es resistencia.
Polymarchs nació en la mente de Apolinar Silva de la Barrera, un joven originario de Oaxaca que llegó a la Ciudad de México con grandes sueños. Mientras estudiaba Ingeniería Electromecánica en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), Apolinar visualizó un proyecto único: un colectivo de DJ’s que no solo mezclara música, sino que ofreciera experiencias envolventes a través de sistemas de sonido y efectos visuales de última generación.
Junto con su hermana María y colaboradores como Jaime Ruelas, Apolinar dio vida a Polymarchs en 1975. Desde el nombre —que combina los nombres de sus fundadores— hasta el logotipo diseñado por Ruelas, cada detalle reflejaba creatividad y profesionalismo. Al principio, la agrupación se enfocó en la música disco, un género en auge en aquella época, utilizando equipos de sonido diseñados y construidos por el propio Apolinar. Eso, en 1975, no era solo innovación técnica; era soberanía. No dependían de equipos importados ni de sellos discográficos. Construían su propio sonido. Y eso, en un país donde la cultura siempre ha dependido de lo que llega de fuera, era una declaración de principios.
Durante la década de los 80, Polymarchs vivió su etapa de mayor éxito. Con un espectáculo que integraba coreografías, luces y un repertorio cuidadosamente curado, lograron conquistar escenarios emblemáticos de la Ciudad de México y otras ciudades del país.
El lanzamiento de su primer álbum en 1985 marcó un hito, consolidando su lugar en la industria musical. Además de su dominio en la música disco, Polymarchs fue pionero en introducir géneros como el Hi-Energy y el Italo disco, estilos que resonaron profundamente entre el público mexicano. Este enfoque innovador los llevó a colaborar con artistas internacionales como Gloria Gaynor, y sus presentaciones comenzaron a incluir elementos visuales y técnicos que ningún otro colectivo ofrecía en ese momento. En un país donde la música en inglés era sinónimo de prestigio, Polymarchs demostró que lo mexicano podía ser vanguardia. No imitaban lo que venía de fuera; lo adaptaban, lo transformaban, lo hacían propio.
En el ámbito de la música sonidera, Polymarchs desempeñó un papel crucial como líderes y organizadores. En 1981, lanzaron el evento conocido como «La Guerra de Sonideros», un espectáculo masivo que enfrentaba a diversos colectivos de DJ’s en un concurso de talento y creatividad. Este evento se convirtió en una tradición, atrayendo a miles de asistentes y posicionando a Polymarchs como una autoridad indiscutible en la escena.
A través de este tipo de eventos, Polymarchs no solo se consolidó como un fenómeno musical, sino también como un motor cultural que promovía la innovación y el compañerismo en la comunidad sonora. La «Guerra de Sonideros» no era una competencia destructiva; era una celebración de la diversidad. Cada colectivo traía su estilo, su equipo, su público. Y en esa competencia, todos ganaban: los músicos, los asistentes, la cultura. Era una forma de organización horizontal que el sistema no entendía, porque no pasaba por las reglas del mercado formal.
Tony Barrera, sobrino de Apolinar, se unió al colectivo en los años 90, aportando un carisma único y un estilo fresco que atrajo a nuevas generaciones. Sin embargo, en 1998, su trágica muerte marcó un punto de inflexión para Polymarchs. Tony no solo era uno de los DJ’s principales, sino también un ícono del colectivo, y su ausencia dejó un vacío que afectó profundamente la dinámica del grupo.
A pesar de este golpe, Polymarchs demostró resiliencia al continuar innovando. Adaptaron su repertorio para incluir géneros como el Eurodance y el techno, logrando mantenerse relevantes en una industria en constante evolución. Esa capacidad de adaptación sin perder la esencia es lo que distingue a los colectivos que perduran de los que se quedan en el recuerdo. Polymarchs no se quedó en los 80; siguió sonando, siguió cambiando, siguió siendo.






Hoy, en septiembre de 2026, Polymarchs es mucho más que un colectivo de DJ’s; es un símbolo de innovación y perseverancia. Su influencia se extiende más allá de la música electrónica, impactando la cultura urbana y la forma en que se conciben los espectáculos en México.
La agrupación no solo definió una época, sino que creó un puente generacional entre los amantes de la música. Su legado es palpable en la cultura sonidera contemporánea y en el trabajo de DJ’s que han seguido sus pasos, manteniendo vivo el espíritu de experimentación y comunidad que caracteriza a Polymarchs. En un ecosistema musical donde los algoritmos deciden qué se escucha, Polymarchs sigue siendo un recordatorio de que la música también se construye desde abajo, desde el barrio, desde el equipo propio, desde la comunidad.
Polymarchs no es únicamente un referente musical, sino también un fenómeno social que ha inspirado a miles de personas. Desde sus inicios, este colectivo demostró que la música puede ser un medio poderoso para unir a las comunidades y generar experiencias inolvidables.
Hoy en día, sus seguidores continúan recordando las noches electrizantes que definieron una era. Su historia es un ejemplo de cómo la pasión, la innovación y el trabajo en equipo pueden trascender generaciones y crear un impacto duradero. En 2026, cuando la música se consume en streaming y las experiencias en vivo se han convertido en mercancía, Polymarchs sigue siendo una prueba de que otra forma es posible. No dependieron de sellos, no dependieron de plataformas, no dependieron de algoritmos. Construyeron su propio sistema. Y ese sistema sigue sonando.
La música de Polymarchs se puede escuchar sin saber nada de su historia. Pones un set, suena, bailas. Funciona. Pero escucharla sabiendo lo que ahora sabes —que Apolinar construía sus propios equipos, que la «Guerra de Sonideros» era una celebración de la diversidad, que Tony Barrera dejó un vacío que el colectivo supo llenar con resiliencia, que Polymarchs sobrevivió a cuatro décadas de cambios tecnológicos y culturales— cambia la experiencia. Ya no estás escuchando solo música; estás escuchando una historia de autogestión, de innovación y de comunidad. Cada mezcla que suena ahora tiene un peso que antes no tenía. Cada tema que reconoces ahora te recuerda que alguien, en algún momento, decidió que la música mexicana podía ser vanguardia sin pedir permiso. Se puede disfrutar sin saber todo esto. Pero ahora que lo sabes, se disfruta distinto. Y mejor.
En Plétora Network vemos en Polymarchs un ejemplo de lo que significa construir cultura desde abajo, sin patrocinios, sin filtros, sin pedir permiso. Mientras otros proyectos esperan a que alguien los descubra, Polymarchs construyó su propio público, su propio equipo, su propio sonido. No pidieron permiso para existir. Y eso, en un ecosistema cultural donde todo depende de las plataformas, es una lección que sigue vigente en septiembre de 2026.
Polymarchs no es un aliado de Plétora en el sentido estricto de la Parte X del Documento Maestro. No hay un intercambio de claves, pases o menciones. Pero hay algo más importante: una afinidad de principios. Polymarchs existe porque alguien decidió que no iba a pedir permiso. Plétora existe porque nosotros decidimos lo mismo. No somos lo mismo. Pero somos parientes. Y en un ecosistema cultural donde todo se compra y se vende, reconocer a los parientes es un acto de supervivencia.
Polymarchs sigue sonando. Cuatro décadas después. Sin pedir permiso. Sin vender su alma. Sin convertirse en nostalgia de museo. Y eso, en los tiempos que corren, es un acto de resistencia que merece ser contado, analizado y celebrado. Críticos, sí. Positivos, siempre.
Descubre más desde Plétora Network
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.




