Piporro: el rey del taconazo que retrató la frontera

Piporro: Eulalio González y el retrato de un norte que no se deja domesticar

Hay artistas que se convierten en íconos de una región. Y hay artistas que se convierten en la región misma. Eulalio González Ramírez, El Piporro, pertenece a los segundos. Nacido en Los Herreras, Nuevo León, en 1921, Piporro no fue solo un actor, comediante y cantante: fue un cronista de la frontera. Su obra —canciones, películas, personajes— es un archivo de la vida del norte de México. Y en septiembre de 2026, cuando la cultura se consume en streaming y los algoritmos deciden qué se recuerda, volver a Piporro no es nostalgia: es arqueología.

La biografía de Eulalio González es la de un hombre que se construyó a sí mismo. Hijo de un empleado aduanal, pasó su infancia en diversos sitios fronterizos del norte de México. En Ciudad Guerrero, Tamaulipas, tuvo su primer contacto con la radio, hecho que lo haría soñar con ser locutor. Estudió bachillerato en medicina —carrera que abandonó—, luego contaduría —carrera de la que se tituló pero nunca ejerció—, y terminó trabajando como reportero y estenógrafo en El Porvenir de Monterrey.

En diciembre de 1942 le llegó la oportunidad de convertirse en locutor de la XEMR-AM. También fue locutor en la XEFB. Un fugaz paso por la XEQ hizo que uno de los programas donde participó se retransmitiera en XEW, lo que le llevó a abandonar el norte para probar suerte en la capital. Las aspiraciones de Eulalio lo llevan a viajar en 1944 a la Ciudad de México para tratar de colocarse como anunciador en la XEW. Fue aceptado, pero no como locutor, sino como actor de radionovelas.

A fines de los años 40 se hace una audición para interpretar un personaje llamado «El Piporro» en la serie radiofónica Ahí viene Martín Corona en la XEQ, protagonizada por Pedro Infante. Logró rotundo éxito y adoptó el mote con que sería popularmente conocido. Poco tiempo después, fue el propio Pedro Infante quien presentó al Piporro junto con todo el elenco de la serie radiofónica en el Teatro Lírico. Luego vinieron las presentaciones en teatros de revista y posteriores actuaciones en el cine.

Es debido al éxito de la serie radiofónica que el productor y director Miguel Zacarías prepara la adaptación al cine en 1951, llevando nuevamente a Pedro Infante en el rol principal. El mismo Infante le consigue a Eulalio una prueba para que realizara el mismo personaje que interpretaba en radio. Después de muchas dudas —pues se trataba de un personaje sesentón y el aspirante apenas llegaba a los 30 años—, consiguió ser contratado para el film y su secuela filmada al mismo tiempo: El enamorado.

Después de sus participaciones en las películas sobre Martín Corona, Piporro siguió su carrera con papeles de soporte en cintas como El mariachi desconocido (1953), que le permitió alternar con Germán Valdés «Tin-Tan», la trilogía de aventuras sobre El águila negra (1954), Píntame angelitos blancos (1955), que le reportó una nominación al Ariel como actor de cuadro, así como tres participaciones más al lado de su mecenas y padrino artístico Pedro Infante: Cuidado con el amor (1954), Escuela de música (1955) y Los Gavilanes (1956).

En 1955 tiene un primer acercamiento con el tipo de cine que lo haría mayormente popular: Espaldas mojadas, por la que ganó el Ariel. Fue la primera película del cine mexicano que tocó el tema de los migrantes indocumentados, una realidad poco tratada en esos años hasta que esta cinta mostró la dura y penosa realidad de los migrantes al cruzar la frontera ilegalmente. Después de esta película participó en varias que trataban de rememorar los éxitos de la época de oro del cine mexicano, una de ellas la surrealista La nave de los monstruos (1960) de Rogelio A. González, junto a Lorena Velázquez, que terminó por ser de culto en fechas recientes.

Hasta que encontró la fórmula del éxito con una serie de filmes que trataban problemas fronterizos con los que se identificaban los habitantes del norte de México, así como los migrantes mexicanos en Estados Unidos. Estas fueron El terror de la frontera (1963), El rey del tomate (1963), El bracero del año (1964) y El Pocho (1970), cinta que él mismo produce y dirige, siendo su única experiencia detrás de las cámaras. Esta película es una muy particular visión del sincretismo cultural y social del mundo al que deben enfrentarse los paisanos mexicanos que hacen vida más allá de la frontera del norte. Otra cinta de mucho éxito fue La Valentina (1966), en la que llevaba como pareja femenina a María Félix y en donde colabora con el argumento.

Después de filmar El Pocho en 1970, sufrió un boicot por parte de la Asociación de Productores Cinematográficos, retirándose casi seis años de los sets cinematográficos y enfocándose totalmente a sus presentaciones personales en televisión, plazas de toros, palenques y caravanas artísticas. Años después regresa con una estupenda comedia dirigida por Roberto Gavaldón, Las cenizas del diputado (1976), tal vez su última cinta importante. En algunas de las posteriores secundaba a cantantes populares que no destacaban en la actuación, caso de Vicente Fernández, con quien hizo El macho (1987), El diablo, el santo y el tonto (1987) y Entre compadres te veas (1989), una nueva versión de Los tres alegres compadres (1952). Su última película fue Ni parientes somos (1990).

Entre sus interpretaciones y composiciones más famosas figuran El taconazo, su canción más célebre y conocida, por la cual fue conocido como «El rey del taconazo». También Agustín Jaime, Melitón el abusón, Rosita Alvirez, El Güero aventado, Don Baldomero, El cascarazo, El terror de la frontera, Lucio Vázquez, Borrachera, El ojo de vidrio, El gorgorello —esta canción la compuso especialmente para su padrino artístico Pedro Infante—, Los ojos de Pancha, El siete vidas, Olé, ajúa y olé, Natalio Reyes Colás, El muchacho alegre, El abuelo yeyé, Llegó borracho el borracho, Levantando polvareda, Gumaro Sotero, Simón Blanco, Eres casado, El perro negro, Corrido de Teodoro Godínez y Chulas fronteras, que fue una de sus canciones más emblemáticas y adoptada como casi un himno de la zona fronteriza norte de México.

Grabó varios discos bajo los sellos Discos Musart y Discos Orfeón. Participó y encabezó algunas caravanas musicales a lo largo de la República Mexicana y Estados Unidos organizadas por la Cervecería Modelo-Corona y también en algunas emisiones televisivas de Telesistema Mexicano, hoy Televisa, destacando la emisión Programa Espectacular Domecq, programa cómico musical transmitido en 1972.

En 1993, Piporro recibió la Presea Eduardo Arozamena por parte de la ANDA por sus 50 años de trayectoria artística y musical. Al año siguiente tiene una actuación especial en la telenovela Agujetas de color de rosa. En 1996 actúa en la obra de teatro Ajúa 400, con la que celebró los 400 años de la fundación de Monterrey. En 1999 presenta junto a editorial Diana su libro Autobiogr…ajúa! y anecdo…taconario, que relata con gracia y picardía su vida, su trayectoria artística, musical y cinematográfica. En febrero de 2003 también obtuvo el Premio Especial de la revista Furia Musical por su amplia trayectoria artística y musical, siendo su último reconocimiento en vida.

Eulalio González falleció el 1 de septiembre de 2003, en el transcurso de la madrugada, en su domicilio de la ciudad de Monterrey, Nuevo León, a causa de un infarto al miocardio. Un día antes había conducido un evento en el que le rindieron homenaje a sus amigos Manuel Esperón y Oscar Chávez en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, siendo su última aparición en público.

Las películas y canciones de Piporro se pueden disfrutar sin saber nada de su biografía. Pones El taconazo, suena, bailas. Ves El Pocho, te ríes, te conmueves. Funciona. Pero verlo y escucharlo sabiendo lo que ahora sabes —que fue locutor antes que actor, que Pedro Infante lo apadrinó, que ganó el Ariel por Espaldas mojadas, la primera película mexicana que tocó el tema de los migrantes indocumentados, que sufrió un boicot que lo alejó seis años del cine, que compuso El gorgorello para Infante, que Chulas fronteras se convirtió en himno de la zona fronteriza— cambia la experiencia. Ya no estás viendo a un cómico; estás viendo a un cronista. Cada personaje que interpreta ahora tiene un peso que antes no tenía. Cada canción que canta ahora te recuerda que alguien, en algún momento, decidió que la frontera no era un tema menor. Se puede disfrutar sin saber esto. Pero ahora que lo sabes, se disfruta distinto. Y mejor.

En Plétora Network vemos en Piporro un ejemplo de lo que significa construir cultura desde la frontera, sin pedir permiso al centro. Piporro no esperó a que la Ciudad de México lo validara; se hizo locutor en Monterrey, se hizo actor en la XEQ, se hizo cantante en los palenques y las plazas de toros. Cuando el cine mexicano lo boicoteó, se fue a la televisión, a los teatros, a las caravanas. No se detuvo. Y cuando volvió, volvió con Las cenizas del diputado, una de sus mejores películas. Piporro no es un aliado de Plétora en el sentido estricto de la Parte X del Documento Maestro. No hay un intercambio de claves, pases o menciones. Pero hay algo más importante: una afinidad de principios. Piporro existe porque alguien decidió que el norte merecía ser contado. Plétora existe porque nosotros decidimos lo mismo con la cultura independiente. No somos lo mismo. Pero somos parientes. Y en un ecosistema cultural donde todo se compra y se vende, reconocer a los parientes es un acto de supervivencia.

Piporro sigue sonando. Veinte años después de su muerte. Sin pedir permiso. Sin vender su alma. Sin convertirse en nostalgia de museo. Y eso, en los tiempos que corren, es un acto de resistencia que merece ser contado, analizado y celebrado. Críticos, sí. Positivos, siempre.

P L É T O R A · P L A Y L I S T
El Piporro – Arriba El Norte
  • 01.Natalio Reyes Colas⏵
  • 02.El Taconazo⏵
  • 03.Esta Noche Tu Vendras⏵
  • 04.Lola Aguilar⏵
  • 05.Las Quedadas⏵
  • 06.La Enlutada⏵
  • 07.El Ojo de Vidrio⏵
  • 08.Díganle⏵
  • 09.Mariano Resendez⏵
  • 10.Mira Como Me Trais⏵
  • 11.El Borracho⏵
  • 12.Prudencia⏵

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