Microsoft patenta un sistema donde una IA o un humano juega por ti cuando te atascas
Otros contenidos de interés
🚫 Plétora no tolera la discriminación
En Plétora Network no se permite ningún contenido que promueva discriminación, odio o violencia por motivos de género, raza, orientación, origen, creencias o identidad. La libertad sin respeto no es libertad.
Vamos a poner las cartas sobre la mesa. Microsoft, la misma corporación que nos vende la consola más potente del mercado y un servicio de suscripción que es el Netflix de los juegos, acaba de registrar una patente que básicamente le dice a la comunidad de jugadores:
«¿Ven ese muro en el que llevan una hora pegados? Nosotros lo saltamos por ustedes. No nos den las gracias.»
La patente, presentada en agosto de 2024 y revelada recientemente, describe un sistema de «Gestión de estado para sesiones de ayuda en videojuegos». Traducción: la nube captura exactamente dónde estás atorado, se lo manda a un «ayudante externo» (que puede ser un humano contratado para esto o una IA) y ese ente toma el control de tu partida para pasar el nivel, resolver el puzle o matar al jefe que no te deja en paz. Cuando termina, te devuelve el mando y te ofrece seguir desde el punto de salvación nuevo o volver a tu partida original. Un concepto tan «revolucionario» como pagarle a alguien para que termine la cena por ti porque no sabes usar los cubiertos.

La corporación liderada por Satya Nadella justifica esta pequeña herejía argumentando que los métodos actuales para buscar ayuda, léase las guías escritas por periodistas especializados o los tutoriales en video de creadores de contenido, son «bastante rudimentarios» y dejan a los usuarios «frustrados con la experiencia». Claro, porque nada grita «frustración» como tener que abrir una pestaña en el móvil para leer cómo pasar una mazmorra de Skyrim, en lugar de que la propia máquina, en su infinita sabiduría corporativa, lo resuelva por ti mientras tú te sientas a ver el resultado.
Lo más cínico del asunto no es solo la funcionalidad, sino el ecosistema de control que Microsoft ha tejido alrededor de esta idea. No es una patente suelta, son cuatro más. Una de ellas regula que te emparejen con ayudantes de edad «compatible», otra lleva un registro de quién se ganó realmente los logros (por si te da vergüenza), y otra establece un sistema de valoraciones para los asistentes. Es decir, quieren construir el Uber Eats de la superación de videojuegos, con reseñas y todo. Una solución perfecta para un problema que no existía, creada por gente que ve la dificultad de un juego no como un reto, sino como un punto de fricción que hay que eliminar para que el contenido fluya sin que el usuario tenga que pensar demasiado.
El golpe directo aquí no es para los jugadores, que al final aceptarán lo que les pongan delante. El golpe es para la red de soporte comunitario que ha existido desde los albores de la industria. Esas guías de texto en medios especializados, los vídeos pausados explicando la ubicación de un coleccionable, los foros donde alguien te explicaba con paciencia cómo vencer a Sigrun en God of War. Todo eso es «rudimentario» para Microsoft. Es ruido manual que interrumpe la partida. La solución es integrar la ayuda en el sistema operativo, centralizarla, y de paso, cortar de raíz el tráfico que esos creadores de contenido y medios generan. Si la respuesta está dentro de la consola, ¿para qué vas a buscar fuera?
Y ojo, porque esto no es una función aislada. Esto es la hoja de ruta de una empresa que acaba de poner a Asha Sharma, exdirectora de Core AI, como nueva jefa de Xbox. Es la misma compañía que ya lanzó el beta de Xbox Gaming Copilot. La narrativa es siempre la misma: «te ayudamos a disfrutar más». Pero lo que realmente están haciendo es patentar la eliminación de la agencia del jugador. Están construyendo la infraestructura legal y tecnológica para que, en un futuro, el reto sea una opción, y la norma sea dejarse llevar.
Por supuesto, siempre está el comodín: «es solo una patente». Claro, igual que Fallout 4 usó un vacío legal para copiar la rueda de diálogos de Mass Effect. Las patentes son reservas de territorio. Y Microsoft acaba de plantar su bandera en el concepto de «pagar para no jugar». Lo relevante no es si esta función específica llegará mañana a la dashboard de la Xbox Series X. Lo relevante es que los recursos legales y económicos de una de las empresas más grandes del mundo se están movilizando para proteger la idea de que la dificultad es un error del sistema que debe ser corregido por un servicio de pago. Eso no es una innovación para el jugador. Es una redefinición del hobby para que encaje en una suscripción.