Juegos de mesa: resistencia lúdica y pensamiento colectivo
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Juegos de mesa como campo social y crítico
El 1er Coloquio de Juegos de Mesa no es una celebración del ocio, sino una declaración política. En México, donde lo lúdico ha sido relegado a la periferia cultural, este encuentro propone una relectura radical: los juegos de mesa no son entretenimiento menor, sino dispositivos simbólicos que revelan estructuras de poder, modos de cooperación y posibilidades pedagógicas que la academia apenas comienza a reconocer.
Durante dos días, investigadores, docentes, desarrolladores y estudiantes se reunirán en la UAM Azcapotzalco para fundar comunidad, tender puentes y desmontar la idea de que jugar es trivial. Las conferencias y mesas de diálogo no buscan clausurar debates, sino abrir rutas de colaboración entre la academia y la industria, entre lo friki y lo filosófico, entre la memoria y la imaginación.
La cultura lúdica, lejos de ser una categoría decorativa, se convierte aquí en herramienta de resistencia. En Plétora Network, defendemos que jugar es también pensar, y que el tablero puede ser un espacio de disputa por el sentido. Este coloquio es una apuesta por consolidar los juegos de mesa como campo académico, y por romper con la jerarquía que privilegia las artes “serias” mientras infantiliza lo lúdico.


Política cultural y memoria colectiva
El evento no llega solo: detrás está la articulación de colectivos como IGDA México Norte, Frik-in, la Red de Investigadores de Juegos de Rol (RIJR) y el equipo de la Dra. Blanca López en la UAM. Cada actor encarna una postura crítica frente a la normalización cultural. Desde abrir departamentos dedicados al estudio del juego, hasta pensar lo friki como nodo creativo, el coloquio se inscribe en una lucha por redefinir qué cuenta como cultura legítima.
El formato híbrido —presencial y digital— no es una concesión técnica, sino una estrategia para que las ideas circulen más allá del evento. Las ocho horas de actividades son el inicio de archivos vivos, de memorias compartidas que resisten el olvido institucional. La creación de un repositorio digital no es un gesto burocrático, sino un compromiso ético: que la conversación no se apague cuando se apaguen las cámaras.
Consolidar los juegos de mesa como campo académico implica también repensar las políticas culturales del país. ¿Qué narrativas se privilegian? ¿Qué prácticas se invisibilizan? ¿Qué cuerpos y saberes se excluyen? Este coloquio responde con una insurrección lúdica: abrir el tablero, mover las piezas y pensar colectivamente hacia dónde queremos ir.
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