Dehydra Soto: una ópera prima desde las entrañas
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Hay debuts que se notan ensayados y hay debuts que se notan vividos. El de Dehydra Soto en Entrelazados es de los segundos. No porque sea perfecto —no lo es, y tampoco pretende serlo—, sino porque está atravesado por algo que no se aprende en un taller: la necesidad. Carola, su personaje, es una mujer que recurre a un amarre para retener a un amor que se le escapa. Pero detrás de esa decisión hay miedo, inseguridad, amor mal entendido. Dehydra lo sabe porque, como ella misma dice, todos hemos estado ahí.
Entrelazados es un cortometraje dirigido por Ezra Montero, coescrito con Kalvin Rincón y producido por 4 Voice Productions. Está disponible exclusivamente en Plétora TV y forma parte del archivo de Plétora Network por un acuerdo justo: una alianza que no depende de algoritmos ni de métricas, sino de la decisión de poner una obra en un espacio donde se conserva y se discute. La trama sigue a Carola, una mujer que busca un amarre para garantizar que su relación trascienda la vida y la muerte. En paralelo, Bernie desarrolla su propia trama de ambiciones terrenales. Ese contraste entre lo mundano y lo “espiritual” es el corazón de una historia que pregunta si el amor genuino puede sobrevivir cuando se confunde con el miedo a perder.
En la entrevista, Dehydra no maquilla su respuesta cuando le preguntan qué significó interpretar a Carola siendo su primer papel actoral:
“Interpretar a Carola me fue muy retador, de repente me cayó de sorpresa este papel y por fin pude poner en práctica frente a una cámara lo que había aprendido en talleres de actuación, es decir, ya frente a un equipo de producción con un objetivo en común. Fue una responsabilidad muy grande, y al mismo tiempo muy desafiante, porque personalmente ya me había cuestionado un poco el si seguir intentando o no, si era capaz, si continuaba o no, y lo que pasó en esas horas de producción, me recordó el ‘hambre’ que tengo por hacer esto, por actuar, interpretar personajes que me resulten desafiantes, y sobre todo de disfrutar mucho todo lo que engloba una producción así.”
Esa honestidad es la que sostiene su Carola. No hay pose. Hay hambre.
Sobre cómo se preparó para un personaje tan complejo sin formación actoral previa, Dehydra cuenta:
“Además de leer 5,000 veces el guión, recurrí a relacionarlo con personajes que han interpretado algunas de mis actrices favoritas; Toni Collette en ‘Hereditario’, Vera Farmiga en ‘Bates Motel’, Florence Pugh en ‘Midsommar’, quienes se enfrentaron a situaciones donde no podían ver otra opción más que una que fuese dolorosa y que no iba completamente con su ‘normalidad’. Unos meses atrás había tomado un diplomado en Actuación con Eduardo Humarán, quien es excelente actor y ha sido al que le he entendido completamente cómo adherirte a un personaje, me dio muchísimo gusto poder por fin ponerlo en práctica en un personaje emocionalmente complejo como Carola.”
Leer el guión cinco mil veces no es exageración: es método. Recurrir a Collette, Farmiga y Pugh no es imitación: es entender que el dolor tiene gramática. Y el diplomado con Humarán le dio herramientas, pero la decisión de usarlas vino de ella.
El mayor reto, dice, fue explorar el dilema entre el amor genuino y el miedo:
“El poder cuestionar si Carola es capaz de hacer algo tan ‘desesperante’, es decir, algo que la lleve a tomar la decisión de recurrir a un hechizo para que alguien permanezca con ella por siempre. Mi respuesta instantánea fue ‘NO’, pero ‘¿y si sí?, ¿Cómo lo haría?’, le di total libertad a mi mente para poder hacer que Carola tomara decisiones drásticas.”
Ahí está la clave de su interpretación: no juzga a Carola, la entiende. Y eso se ve en pantalla.
Cuando le preguntan cómo se conectó personalmente con la trama, Dehydra responde:
“Cuando el director Ezra Montero me habló de la personalidad de Carola, entendí que todos hemos estado en ese punto, mediana o enteramente, todos hemos caído en esa inseguridad del ‘¿Qué hago para que esta persona esté conmigo siempre?’, al momento de estudiarla y tratar de entenderla iba comprendiendo que ella caía en situaciones por propia inseguridad, que de la misma manera, todos hemos estado ahí. Entonces, pude usar mi propia inseguridad para que se proyectara un poquito más la de Carola al momento de recurrir a métodos como los que decidió usar para tener amor eterno.”
Usar la propia inseguridad para proyectar la de un personaje es un acto de valentía. No todos los actores se atreven a exponerse así, menos en un primer papel.
Sobre trabajar bajo la dirección de Ezra Montero en una producción tan ambiciosa, Dehydra no escatima:
“Me atrajo mucho el género del proyecto, cuando lo decidieron y enviaron el guión, realmente deseaba el papel, a pesar de las limitantes y que no tenía experiencia actoral. Al principio sentí muchos nervios porque llegué en ceros y sin experiencia frente a cámara, pero el director Ezra Montero fue completamente paciente conmigo y con todo el equipo, a pesar de tener pocas horas para desarrollar el proyecto, verdaderamente me pareció que todo fluyó muy bien, realmente tenía los objetivos de sus personajes completamente claros, y sabía cómo darnos a entender lo que quería que cada uno de nosotros hiciera para lograr el resultado.”
Llegar en ceros y encontrar un director que te sostiene es un privilegio. Pero también es un mérito: Dehydra supo escuchar, preguntar, ajustar. La producción ambiciosa no la aplastó; la impulsó.
Hay una escena que la marcó emocionalmente y que ella describe sin rodeos:
“¡Sí! La escena frente al espejo, para mí fue completamente dolorosa hacerla, en ese momento experimenté muchas emociones que no eran mías, las solté y se las di a Carola, dejando que fuera ella misma, que cayera en cuenta de las consecuencias, entre arrepentimiento porque no había salido como ella esperaba, angustia porque no había vuelta atrás, tristeza, amor y dolor físico. Incluso, al terminar la escena sentí una tristeza genuina, le dije al director que tenía muchísimas ganas de llorar, fue extraño, porque es como si sintiera lástima por alguien, en ese momento no pude decir nada, solo dejé que saliera.”
Esa escena frente al espejo es el corazón de Entrelazados. No por lo que dice, sino por lo que deja salir. Dehydra no actúa el arrepentimiento; lo habita. Y cuando termina, siente lástima por alguien que no existe. Eso es actuar.
Del trabajo con sus compañeros de elenco —Jennifer Sáenz, Avril Sánchez, Dan Montero, Santiago Sebastián, Ezequiel Siller, Reynaldo Reyes, Brizeida Ramírez—, Dehydra aprendió algo que muchos olvidan:
“El trabajo en equipo fue totalmente positivo, hablar con el elenco y poder crear un vínculo entre personajes y fuera de personajes, hizo que todo fluyera bien. Aprendí y corroboré que trabajar con la mejor actitud y respetar los papeles de cada uno, puede hacer que el resultado sea exactamente como se esperó o mejor. Agradezco el apoyo de todos cuando les preguntaba si les pareció bien mi interpretación, realmente todos fueron muy amables.”
Esa humildad es la que permite crecer. Y se nota en la química de la pantalla.
¿Este papel despertó en ella un interés más profundo por la actuación? Su respuesta no deja lugar a dudas:
“Sí, definitivamente. Me regresaron las ganas de seguir intentando, de hacerlo, de crear más, de hacerlo completamente desde el corazón. Pude recordar a Dehydra de 10 años aprendiendo guiones y diciéndolos frente al espejo, recordar mi adolescencia brincando y bailando en la sala de mi casa con musicales, realmente siempre quise esto y no está en mis planes abandonarlo. Agradezco infinitamente a Ezra Montero por haber confiado en mí, por haberse arriesgado, nunca olvidaré que él fue quien me dio la oportunidad por primera vez.”
La Dehydra de 10 años no se fue. Estaba esperando. Entrelazados le recordó que esto no es un capricho; es una vocación.
El mensaje que espera que los espectadores se lleven es tan directo como ella:
“Definitivamente a reflexionar sobre ponernos como prioridad, a aumentar poco a poco el amor propio, para que nuestra plenitud no dependa de una persona y que la vida o el universo, nos lleven a este tipo de decisiones. Y si lo vas a intentar así, que sepan que no actúen desde el miedo, sino desde el amor… Ya vieron qué es lo que puede pasar.” No es un sermón. Es una advertencia envuelta en empatía. El mensaje no es “no amen”, es “no amen desde el miedo”.
Ponerse como prioridad no es egoísmo; es supervivencia emocional.
Si tuviera que describir su experiencia en una palabra, lo tiene claro:
“No sé si podría en una sola palabra, pero de ser así y después de analizarlo un rato, diría: RECONFORTANTE. Esta industria es muy difícil, es muy celosa, y toparme con personas increíbles como todas las que participaron en esta producción de Ezra Montero, de verdad, me recuerda el objetivo y la misión que tengo para mi vida. Hacer las cosas con corazón, dedicación y mucho compromiso. Tengo mil palabras para describir esa experiencia, por el momento esa es mi definición de este proyecto.”
RECONFORTANTE. Esa palabra lo dice todo. En una industria celosa y difícil, encontrar un equipo que te recuerde por qué haces esto es un regalo. Dehydra lo encontró en 4 Voice Productions y en Plétora.





Cómo disfrutarlo con conocimiento de causa
Entrelazados se puede ver sin saber nada de su producción. La historia funciona por sí sola: el amarre, la inseguridad, el deseo de trascendencia, el contraste con Bernie. Pero verla sabiendo lo que ahora sabes —que Dehydra leyó el guión 5,000 veces, que se apoyó en Toni Collette, Vera Farmiga y Florence Pugh, que la escena del espejo la dejó con ganas de llorar, que usó su propia inseguridad para construir a Carola— cambia la experiencia. Ya no ves solo a una actriz debutando. Ves a alguien que se está jugando la vida en cada plano. Cada vez que Carola duda, ahora sabes que Dehydra también dudó. Cada vez que Carola se desespera, ahora sabes que Dehydra buscó en su propia inseguridad. Cada vez que el hechizo se presenta como solución, ahora sabes que la actriz se preguntó “¿y si sí?” antes de responder “no”. Se puede disfrutar sin saber esto. Pero ahora que lo sabes, se disfruta distinto. Y mejor.
Entrelazados está en Plétora TV. No es solo un cortometraje; es un archivo de decisiones, de miedos, de aciertos. Dehydra Soto no es solo una actriz emergente; es una aliada que puso su trabajo en el archivo de Plétora. Y eso se honra viéndola, analizándola, discutiéndola. Críticos, sí. Positivos, siempre.
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