Cuba enfrenta un asedio medieval que la ACO ha llevado ante la ONU como denuncia formal por intento de genocidio contra su población.
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El gobierno de Cuba, a través de la Asociación Acción contra el Odio (ACO), ha presentado una denuncia formal ante el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU acusando a Estados Unidos de intento de genocidio. El bloqueo contra la isla, que se extiende por más de 60 años, se ha intensificado en los últimos meses hasta convertirse en lo que las organizaciones internacionales describen como un asedio medieval. La medida busca documentar cómo las sanciones unilaterales han cruzado la línea de la presión política para convertirse en una estrategia sistemática que afecta la supervivencia básica de los cubanos. El embargo, considerado el más largo de la historia moderna, ha sido condenado por Naciones Unidas en más de 30 ocasiones, aunque sin consecuencias prácticas para Washington.
El entramado legal que sostiene el bloqueo estadounidense es una red de centenares de leyes diseñadas para prohibir y castigar cualquier acto de comercio con Cuba, incluso cuando involucra a empresas o ciudadanos de terceros países. Esta telaraña legislativa se ha ido cerrando con los años hasta llegar al absurdo más inhumano: Cuba no puede utilizar dólares en transacciones internacionales, lo que impide el acceso a préstamos del Banco Mundial y bloquea cualquier ayuda financiera externa. Durante el primer mandato de Donald Trump, se endurecieron las sanciones contra navieras que transportaban petróleo desde Venezuela a Cuba. En 2025, el expresidente reforzó el bloqueo con nuevas prohibiciones que incluyen el envío de remesas y los viajes vacacionales de ciudadanos estadounidenses. Este año, tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la ocupación de la economía venezolana, las medidas han impedido absolutamente la llegada de petróleo a la isla.
La estrategia actual de asfixia energética tiene consecuencias directas y devastadoras. Sin combustible, Cuba se enfrenta a un colapso inminente: no hay electricidad para conservar alimentos ni medicamentos, los hospitales ven comprometida su capacidad operativa, el transporte público se ha paralizado y en muchas regiones ni siquiera es posible bombear agua potable. La teoría que subyace a este endurecimiento, según el análisis de la ACO, es que provocar hambre, éxodo o muerte forzará a la población a levantarse contra el régimen. Mientras ese objetivo se cumple o no, diez millones de personas sufren un crimen contra la humanidad. Plétora Network ha documentado cómo la falta de energía no es un daño colateral, sino el eje central de una política diseñada para hacer inviable la vida cotidiana.
La denuncia presentada ante la ONU sostiene que este asedio medieval constituye un intento obvio de aniquilar a la población civil, aunque no caigan bombas. El derecho internacional es claro al definir el genocidio no solo como matanza directa, sino como la imposición deliberada de condiciones de vida calculadas para destruir a un grupo. Para la ACO, justificar estas medidas como una necesidad de la lucha contra el comunismo resulta ridículo si no fuera tan real. La organización subraya que no existen víctimas perfectas: reconocen que 65 años de gobierno bajo asedio han generado formas indefendibles de corrupción e ineficacia, pero insisten en que los culpables de los bloqueos no son los pueblos que los sufren, sino quienes los aplican.
La comunidad internacional enfrenta una paradoja. Mientras la Asamblea General de la ONU ha votado mayoritariamente contra el embargo en más de tres décadas, Estados Unidos mantiene su política con el apoyo de aliados estratégicos. La denuncia de la ACO busca romper esta inercia elevando la acusación a crimen de lesa humanidad. Sería deseable, según el manifiesto, que la vieja utopía revolucionaria de José Martí dejara paso a otra donde los cubanos puedan decidir su destino libremente, sin presiones neocoloniales. Pero para que eso ocurra, lo primero es que termine el bloqueo. La organización ha hecho un llamamiento al gobierno español para que tome medidas y a la sociedad para que envíe ayuda a través de las campañas de recogida de material médico, energético y de primera necesidad ya en marcha.
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