La culpa como herramienta: cuando el abuso se disfraza de lección

La culpa como herramienta: cuando el abuso se disfraza de lección

El camino ha sido fuerte, pero hemos aprendido a dar lo mejor. Domina habilidades, no para hacerte rico, para hacerte mejor. Plétora nos ha enseñado tanto... y falta por aprender. #PlétoraNetwork #MarIncooptable #Construcción

Si todo es tu responsabilidad, el abusador queda libre

Siguiendo con lo que hemos hablado, hay algo que quiero nombrar con claridad: estas ideas toman como base la culpa. Pero no la culpa hacia un dios que, si tuviera un plan, sería un plan terrible. Porque un dios que no te puede enseñar con razonamiento, sino que necesita colocarte siempre en situaciones de predicamento casi psicópatas para que aprendas, no es un maestro: es un verdugo. Y si ese es el plan, entonces el plan es muy malo.

Pero el new age no va por ahí. Va por otro lado, más cómodo y más cruel. Te dice que la culpa es tuya. Tuya por no entender lo que es inentendible. Tuya por no vibrar alto. Tuya por no haber «elegido» mejor. Y así, la responsabilidad se individualiza, se mete dentro de ti y se cierra la puerta. Ya no hay sistema que cuestionar, ni estructura que transformar. Solo tú, tu vibración y tu incapacidad de «aprender la lección».

Y entonces viene la pregunta incómoda: si las injusticias se individualizan, ¿dónde queda la responsabilidad del que abusa? ¿Dónde queda la del abusivo? Porque cuando todo es «tu aprendizaje», el que golpea no responde, el que explota no paga, el que despoja no devuelve nada. La culpa se la queda la víctima, y el victimario sigue tan tranquilo, incluso aplaudido, porque «todo fue parte del proceso».

Eso no es espiritualidad. Eso es impunidad disfrazada de sabiduría. Es la misma lógica de siempre, pero ahora con cristales y frases bonitas: que cada quien cargue con lo que no le toca, mientras los de arriba siguen sin rendir cuentas.

Por eso necesitamos menos oídas a estas doctrinas que adormecen, y más pedagogía real. Una educación que enseñe a nombrar la injusticia, a distinguir la culpa del abuso, a reconocer la responsabilidad propia sin cargar la ajena. Una que no te haga sentir culpable por lo que te hicieron, sino capaz de entenderlo y transformarlo. Porque la culpa mal colocada paraliza. La conciencia bien formada, en cambio, libera y organiza.

Antes de Malinche, diosa No traidora. Cihuacóatl mujer serpiente, tierra parto muerte. Llora antes caída Tenochtitlán, profecía no maldición. Conquista convierte diosa en fantasma, profetisa en madre culpable. Operación borramiento.

Descubre más desde Plétora Network

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Si tienes algo que valga la pena decir, dilo. Si no, mejor no digas nada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde Plétora Network

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo