Gente de Nubes y Perros Salvajes: crónica de una presentación que fue trinchera

Gente de Nubes y Perros Salvajes: crónica de una presentación que fue trinchera

Gente de Nubes y Los Perros Salvajes se presentan este sábado 26 en Noveno Arte. Humberto Ramos firma solo si compras a sus carnales. Ve, compra, presume. #PlétoraStudio #PuraPincheFortaleza #FirmaConCausa

Sábado de cómic mexicano en Global Comics: Micro, Clement y Ramos en una sola mesa

Era sábado y la librería Global Comics estaba llena. No era para menos. En la mesa había tres nombres que, cada uno en su trinchera, han sostenido la historieta mexicana durante décadas: Ricardo García, Micro, autor de una novela gráfica que muchos ya consideraban improbable; Edgar Clement, el creador de Operación Bolívar, referente inevitable del cómic nacional; y Humberto Ramos, el dibujante que se abrió paso en la industria gringa y que ahora venía a acompañar a sus amigos. Editorial Pura Pinche Fortaleza Comics era la anfitriona. Y lo que se dijo en esa mesa merece ser contado.

La presentación comenzó con agradecimientos. A Global Comics por recibirlos. A Pura Pinche Fortaleza por publicar. Y una frase que se repitió varias veces: “No vemos los apoyos suficientes y necesarios para el talento mexicano”. Eso no es novedad. Lo que es novedad es que, a pesar de eso, sigan saliendo libros como Gente de Nubes y Perros Salvajes. Libros que existen no gracias al sistema, sino a pesar de él.

Humberto Ramos tomó la palabra para hablar de sus amigos. Los llamó “guerreros”. Dijo que no había palabra que los describiera mejor. “Han logrado forjarse un nombre, una reputación, en un medio que nos golpea todos los días”. Y habló de Gente de Nubes con una franqueza que no esperaba: “Soy muy distraído para leer. Pero este libro no lo pude dejar. Me encantó la manera en que trata el tema. Es un tema poderoso, importante, que merece que se trate con más cariño. Y merece que mucha más gente lo vea.”

Micro tomó la palabra. Y lo primero que dijo fue que Gente de Nubes es un libro improbable. “Un libro que no debería existir”. No lo decía por falsa modestia. Lo decía porque, en efecto, todo estaba en contra: es un cómic mexicano, sobre indígenas Muxes, sin superhéroes, publicado por una editorial independiente. Cualquier editor convencional habría dicho que no.

Micro contó cómo nació el proyecto. En 2012 o 2013 se fue a vivir al Istmo de Tehuantepec con su esposa. No iba a investigar nada. Iba a intentar una vida distinta, lejos de la Ciudad de México. “Uno tiene ese gusanito de echar raíces fuera del lugar donde nace”, dijo. Pero no fue sencillo. “Pensábamos que siendo chilangos se nos iba a hacer más sencillo. Pues no.”

Lo que sí pasó es que empezó a conectar con las cosas del Istmo. Los Muxes, las fiestas, la comida. “Yo siendo dibujante, siendo historietista, no pude evitar imaginarme todo eso que estaba absorbiendo. Procesarlo y traducirlo. Pensar que se podía traducir como una historieta.”

La primera historia que pensó fue la de un niño que entra a una habitación donde no debería haber entrado y ve algo que no debería haber visto. “Eso me lo contaba la gente de allá. Y yo decía: esto tiene que hacerse como cómic.” De ahí partió todo.

Pero el tema principal del libro es otro: la cultura Muxes. “Estas personas que viven en el Istmo de Tehuantepec, que se definen como un tercer género, que no son ni hombres ni mujeres, sino que son Muxe. Hombres que nacen biológicamente como hombres, pero que adoptan géneros y trabajos que les corresponden a las mujeres.”

Micro insistió en algo importante: la cultura Muxe no se puede juzgar con los estándares modernos de diversidad o de culturas LGBT. “Es algo que viene desde mucho antes de toda esta visión occidental que tenemos de la cultura.” Y por eso decidió contarlo no como un estudio antropológico, sino como un libro divertido, ameno, que al leerse te lleve de la mano por el Istmo sin que sientas que estás leyendo una tesis.

“Yo lo que quería era que el que leyera el libro tuviera un poquito la visión que yo tuve al estar viviendo allá. Y que a lo mejor después de leer el libro tuvieran la inquietud de ir a conocer o averiguar un poquito más del asunto.”

Luego vino Clement. Y con él, la historia de Perros Salvajes, una novela gráfica que Humberto Ramos llevaba “10 o 15 años” diciéndole que terminara. “Llevo fregando a Clement cada vez que lo veo. ¿Y cuándo lo vas a terminar?”

Clement contó cómo nació el proyecto. Después de Operación Bolívar, no quería hacer otra cosa igual. “Yo quería hacer otra cosa.” Pero su pareja, en ese entonces, le dijo algo que lo marcó: “No, güey, tú vas a hacer Operación Bolívar. Esa es tu piedra angular. No vas a hacer otra cosa.”

Así que decidió hacer Perros Salvajes, pero con otras coordenadas. Empezó leyendo sobre el 68 y sobre el movimiento del 23 de septiembre. “Lo estaba ligando con los nahuales, pero también con las FARC. Quedó muy poco de las FARC y quedó más de la Liga 23 de Septiembre y del 68.”

Perros Salvajes es una novela gráfica cargada de política, de realismo mágico, de ángeles y demonios, de nahuales. Pero, como dijo Humberto Ramos, debajo de todo eso está la realidad mexicana. “Entre las imágenes espectaculares de los arcángeles, veo la realidad que vemos todos los días en las noticias.”

Clement lo confirmó. En la parte final del libro hay una sección donde aparecen ejecutados. “Toda la gente que aparece ahí son ejecutados. Hay una referencia fotográfica real.” Y añadió: “Llegó un momento en que fue demasiado duro. Ya no pude más. Era demasiado.”

Humberto Ramos hizo un ejercicio con el público. Preguntó quién no había leído Perros Salvajes. Varias manos se levantaron. “Mal hecho”, dijo. Y luego recomendó: “Compren los dos libros, porque los dos son hermosos. Lean primero Perros Salvajes, porque les va a apachurrar el corazón. Y después lean Gente de Nubes, que al final los va a hacer sonreír y suspirar.”

Clement añadió: “Se pone peor.” Y el público rio. Pero no era una broma. Era una advertencia.

En un momento, Humberto Ramos le preguntó a Clement por qué había decidido contar Perros Salvajes desde la fantasía y el realismo mágico, en lugar de irse a lo puro y duro de la realidad mexicana. Clement respondió con una frase que resume su obra:

“Un poco la tarea de lo que hacemos es como la del alquimista. Parte de nuestra chamba es convertir la mierda en oro.”

Y luego habló de por qué nunca hizo caricatura política. “Me cuesta mucho ocupar el espacio para atacar a alguien. No se me da.” Dijo que prefiere encontrar lo bueno y lo malo en la gente común. “A través de todo este camino he encontrado que las historias de la gente común a veces son más interesantes. Y merecen ser mejor contadas que las de gente relevante.”

Micro coincidió. Dijo que sus personajes comienzan ambiguos. “Es divertido irlos empujando a situaciones que los ponen al límite. Ahí es donde tú vas escogiendo y poniéndote en los zapatos del personaje para decir: bueno, ya lo puse en esta situación, ¿cómo lo va a resolver? La puede resolver de la manera más obvia, la más inteligente, o la más pendeja. Pero que a lo mejor es la que nos va a dar más interés en la historia.”

Humberto Ramos acotó: “En Perros Salvajes, de alguna suerte, todos son villanos. Todos mal hechos. Y es lo que más te golpea en la cara, porque esa es la realidad que vemos.” Clement lo confirmó. “Desde Operación Bolívar ya lo manejaba así: no había héroes, todos eran de alguna manera villanos.”

La conversación derivó hacia la cultura Muxe. Clement dijo que a él le interesa mucho cómo los pueblos prehispánicos veían la realidad. “Una cosa que tienen es la feminización de lo masculino y la masculinización de lo femenino. Es un paso que a mí me parece muy interesante.”

Mencionó que en otras culturas también existe algo similar. “En los indios del norte hay algo que se conoce como dos almas. Personas que funcionan con ambos géneros. Me parece que también en Filipinas hay algo parecido. En la India también.” Y añadió: “Digamos que es una cuestión que no es propia del cristianismo. La división tan estricta de los géneros viene de una necesidad de reproducción en los pueblos cristianos e israelitas. De ahí viene todo el tabú y toda la discriminación.”

Micro contó que él, antes de conocer a su esposa, desconocía el tema. “Estoy hablando como del 2010, que fue la primera vez que fui al Istmo. Me sorprendió mucho enterarme que existía esto en México. En esa época era todavía más oscuro. No había manera de que, si no estuvieras muy próximo a eso, lo identificaras.”

Cuando se fue a vivir allá, tuvo un vecino Muxe. “Al principio tenía una cierta aprehensión. No nada más con la cultura Muxe, sino con todo lo que no era chilango.” Pero acabaron conviviendo. “Echando la chela en las noches. Porque eso es clásico en el Istmo. El calor es espectacular. Entonces en las noches tienes que ir a chelear con tu cuate.” Y cheleando, el vecino le contó las anécdotas que después se convirtieron en el libro.

Micro dijo algo que me pareció clave: “No tanto como un foráneo. Sino que creo que ya me había ganado un poquito el derecho a contarlo como alguien que está ahí dentro.” Aprendió algunas palabras en zapoteco. “Se llama *git ya. Que se traduce como tonto o como loco. Pero me encanta porque a la gente le dicen: ¡Estás bien *git ya! Y los acentos son fabulosos.”

*Nota editorial: La riqueza oral del diidxazá no siempre encuentra una correspondencia exacta en la escritura. Las transcripciones aquí presentadas son una interpretación de Plétora; cualquier posible error corresponde a nuestro equipo editorial y no a las personas participantes.

Originalmente el libro iba a ser en zapoteco. “Pero se hubiera limitado mucho el alcance de la obra. Entonces está pendiente eso.”

Llegó el turno de las preguntas. Alguien preguntó sobre la contraparte femenina del Muxe. Micro respondió: “Sí existe, aunque es más discreto. Se llama nguiu. Es más underground, simplemente porque la figura del Muxe era una institución que surge de una necesidad familiar. En la familia, el Muxe es el mejor de los hijos. Es el varón al que se le encomienda el cuidado de los padres al crecer. Por eso mismo al Muxe se le educa como mujer. Por eso cobra más relevancia. La figura de la mujer en el otro género es un poquito menos relevante, aunque sí existe.”

Otra persona preguntó sobre técnicas narrativas. Micro dijo que parte de premisas simples, de gente común, y que usa storyboards ambiguos para poder regresarse si un camino no funciona. “Siempre busco la situación que pudiera complicar un poquito más el problema. Pensar también en que a lo mejor los protagonistas no son tan interesantes como los antagonistas. Los antagonistas de repente son los que vienen a meterle la salsita a la historia.”

Y confesó algo entrañable: “Yo desde chico jugaba a hacer historias con mis figuras de acción. Les inventaba hasta arcos narrativos a los personajes. A los santos esos de plástico.”

Clement recomendó varios libros. “Teorías del Cuento por Lauro Zavala. Particularmente el número dos.” También “Los ejercicios de estilo de Raymond Queneau”, y “El héroe de las mil caras de Joseph Campbell”. Dijo que García Márquez escribió que todo empieza con una imagen. “Entonces, para nosotros que generamos imágenes, es bonito. Todo empieza con una imagen.” Y mencionó que a él le traía muchas imágenes Pink Floyd. “Los que han escuchado a Pink Floyd y lo han escuchado bien pachecos, ven cada cosa.”

Humberto Ramos recomendó “How to Draw Comics the Marvel Way” y los libros de Will Eisner sobre narrativa secuencial. “Es el hoyo de conejo que vas descargando y vas descubriendo cada cosa.”

Alguien preguntó cuál es la diferencia entre un ilustrador profesional y un principiante. Clement respondió: “Al principiante le pagan menos.” Y luego matizó: “Para mí no hay principiantes. Toda la gente hace sus cosas. Un profesional es una persona a la que le pagan por su trabajo. Pero eso no quiere decir que sea bueno.”

Micro dijo que la línea es borrosa. “Me he encontrado con gente muy joven, que podríamos calificar como principiantes, que son sumamente talentosos. He tenido supervisores de 25 años que son muy buenos.” Y añadió, con cierta ironía: “También tenemos una situación ahorita en la que a lo mejor ya no importa si somos profesionales o principiantes. Porque va a venir la IA y nos va a acabar haciendo lo que hacemos.”

Humberto Ramos completó: “El amateur puede ser muy talentoso. Pero el profesional entiende que lo que está haciendo es un trabajo. Tiene que cumplir con calendarios, con entregas, con producción. El amateur responde a su anhelo, a su instinto, a su gusto por dibujar cuando quiera dibujar.”

Finalmente, alguien preguntó sobre el futuro del cómic en México. Humberto Ramos dijo que nunca había sido tan mainstream como ahora. “Hay una empresa importantísima que se llama Sanborns, cuyo producto estrella son los cómics. Y hay un chorrísimo de mangas. Es imposible siquiera seguir la cuenta.”

Clement fue más cauto. “No vamos a regresar a los ochentas. La tecnología ya permite que el entretenimiento esté a la mano de otra manera. Pero el cómic mexicano sigue en pie de lucha. Gracias a gente como Pura Pinche Fortaleza Comics y otros más.”

Y añadió: “México se va a convertir en un país de nichos. Un montón de nichos. Cada nicho va a tener su público. Y lo que nosotros queremos es buscar un nicho mexicano, que compita con lo que está viniendo de Estados Unidos, de Europa, de Asia. Yo creo que sí se puede.”

Cómo disfrutarlo con conocimiento de causa

Gente de Nubes y Perros Salvajes se pueden leer sin saber nada de lo que se dijo en esa mesa. Las historias funcionan por sí solas. Pero leerlas sabiendo lo que ahora sabes —que Micro vivió en el Istmo, que aprendió zapoteco, que su vecino Muxe le contó las anécdotas; que Clement tardó quince años en terminar Perros Salvajes, que usó fotos reales de ejecutados, que quiso convertir la mierda en oro— cambia la experiencia. Ya no estás leyendo cómics. Estás leyendo archivos de vivencias. Cada viñeta tiene un peso que antes no tenía. Cada personaje secundario tiene un referente real. Cada silencio tiene una historia detrás. Se puede disfrutar sin saber todo esto. Pero ahora que lo sabes, se disfruta distinto. Y mejor.

En Plétora Network vemos en Gente de Nubes y Perros Salvajes un ejemplo de lo que significa construir cultura desde abajo. Micro y Clement no esperaron a que alguien les diera luz verde. Construyeron su propio camino. Y ese camino está ahora en el archivo de Plétora. Pura Pinche Fortaleza Comics no es una editorial grande. No tiene el respaldo de un corporativo. Pero tiene algo más importante: la decisión de publicar lo que vale la pena, aunque no venda, o aunque otros no se atrevan a hacerlo. En un ecosistema cultural donde todo se compra y se vende, reconocer a los parientes es un acto de supervivencia.


Descubre más desde Plétora Network

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Si tienes algo que valga la pena decir, dilo. Si no, mejor no digas nada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde Plétora Network

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo