Alejandro Nolasco y su Garrafal Error sobre la Conquista de México
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Alejandro Nolasco ha presentado un análisis de la Conquista de México que ha generado controversia por sus errores y omisiones graves. Su visión, que se enfoca en los cambios políticos y culturales, no solo es limitada, sino que también ignora los aspectos más importantes de este evento histórico: las devastadoras transformaciones ambientales y demográficas que sufrieron los pueblos indígenas. En este artículo, desglosamos por qué Nolasco está equivocado y aclaramos lo que realmente ocurrió durante la Conquista.
¿Los cambios más importantes? No fueron políticos
El error más significativo de Alejandro Nolasco es centrarse en los cambios políticos y culturales como los más relevantes tras la llegada de los españoles. Si bien la estructura política de los mexicas cayó con la toma de Tenochtitlan, este no fue el cambio más radical en la Nueva España durante los primeros años.
La historiadora Gisela von Wobeser, de la Universidad Nacional Autónoma de México, nos ofrece una visión distinta: los verdaderos cambios se dieron en el ámbito ambiental y demográfico. Aunque el territorio pasó a manos de los españoles, muchas de las regiones indígenas mantuvieron su organización administrativa, económica y judicial intacta durante un tiempo. Esto ocurrió porque, en ese entonces, los españoles eran pocos y sus ciudades apenas empezaban a desarrollarse. El impacto más profundo fue en la ecología, algo que Nolasco no menciona.
La introducción de animales europeos, como vacas, caballos y ovejas, junto con nuevas técnicas agrícolas, transformaron los paisajes de Mesoamérica de manera irreparable. Estos animales se reproducían rápidamente y, al ser liberados para pastorear sin control, devastaron los ecosistemas locales. Para el año 1620, el número de reses en México había crecido de unas cuantas docenas a más de un millón. Este crecimiento descontrolado llevó a la erosión de la tierra, la destrucción de especies autóctonas y la pérdida de biodiversidad.
La Violencia Impuesta en la Conquista
La Conquista de México estuvo marcada por una violencia sistemática y brutal. Los españoles no solo vencieron militarmente a los mexicas, sino que también utilizaron la violencia como herramienta de control sobre los pueblos indígenas. Esta violencia incluyó no solo las sangrientas batallas, sino también la imposición forzada de su cultura y religión, el sometimiento de comunidades enteras a la esclavitud y trabajos forzados, y el abuso sexual de las mujeres indígenas. Este proceso violento fue clave en la consolidación del dominio español, y el mestizaje que surgió a partir de ello no fue el resultado de un encuentro pacífico, sino de la subyugación y explotación de los nativos.
La catástrofe demográfica que Nolasco olvida
Otro error importante en el análisis de Alejandro Nolasco es su escasa atención a las terribles consecuencias demográficas de la Conquista. Antes de la llegada de Hernán Cortés, se estima que en México vivían alrededor de 11 millones de indígenas. Pero la Conquista no solo trajo guerra, sino también enfermedades europeas, para las cuales los nativos no tenían defensas.
Enfermedades como la viruela, el sarampión y el cococoliztli (una epidemia de salmonela) arrasaron con la población indígena. En un lapso de menos de un siglo, aproximadamente el 90% de los indígenas fallecieron. Para mediados del siglo XVII, solo quedaban alrededor de 1.5 millones. La viruela, introducida en 1520, fue especialmente devastadora, y las descripciones de la época señalan que “infinita gente murió” durante las sucesivas epidemias.
Este colapso demográfico, mucho más que la derrota militar, fue el golpe más mortal para las civilizaciones indígenas. Y sin embargo, es un aspecto que Nolasco apenas menciona en su análisis, subestimando la magnitud de la tragedia.

Mestizaje: un proceso violento, no natural
Alejandro Nolasco también presenta una visión equivocada del mestizaje en México. Afirma que fue un proceso «natural», que surgió como una consecuencia del encuentro entre dos culturas. Sin embargo, este análisis pasa por alto la naturaleza violenta y forzada del mestizaje en muchos casos.
El mestizaje no fue el resultado de un intercambio cultural equilibrado, sino de una relación de dominación. Los europeos ejercieron un control total sobre los pueblos indígenas, imponiendo sus costumbres, religión y formas de vida. Además, muchos matrimonios entre europeos y mujeres indígenas fueron resultado de la subordinación y violencia sexual. Ignorar estos hechos, como lo hace Nolasco, es tergiversar la historia.
El término “encuentro de dos mundos”, popularizado en los años 80 por Miguel León-Portilla, es una expresión que intenta reconocer la magnitud del evento, pero no pretende romantizarlo. El mestizaje fue una consecuencia de la imposición violenta, no de un intercambio cultural igualitario.
El legado ambiental y la tierra herida
El impacto ambiental de la Conquista fue inmenso, y es uno de los legados más duraderos de la colonización española. Antes de la llegada de los europeos, las sociedades mesoamericanas practicaban una agricultura intensiva, que aprovechaba pequeñas parcelas de tierra para cultivar varios productos de manera sostenible. Esto contrasta con la agricultura extensiva europea, que arrasó con grandes extensiones de tierra para monocultivos.
Animales como las vacas y ovejas, que pastaban libremente, contribuyeron a la erosión del suelo y la destrucción de plantas nativas. Para finales del siglo XVI, vastas áreas de lo que hoy es México estaban irreconocibles. Esta devastación ecológica ha tenido efectos a largo plazo, como el empobrecimiento de suelos y la desertificación de zonas que solían ser fértiles, como Zacatecas.
La Violencia Impuesta en la Conquista
La Conquista de México estuvo marcada por una violencia sistemática y brutal. Los españoles no solo vencieron militarmente a los mexicas, sino que también utilizaron la violencia como herramienta de control sobre los pueblos indígenas. Esta violencia incluyó no solo las sangrientas batallas, sino también la imposición forzada de su cultura y religión, el sometimiento de comunidades enteras a la esclavitud y trabajos forzados, y el abuso sexual de las mujeres indígenas.
Alejandro Nolasco ofrece una visión simplista y errónea de la Conquista de México. Si bien es cierto que hubo cambios culturales y políticos importantes, no se pueden ignorar las transformaciones ambientales y demográficas que realmente definieron esa época. El colapso de la población indígena y la destrucción ecológica fueron los efectos más devastadores de la Conquista, y su impacto se sigue sintiendo hoy.
Es importante que quienes analicen estos eventos lo hagan con objetividad, tomando en cuenta la magnitud de las tragedias y evitando caer en narrativas simplificadas. La historia de México es compleja, y debemos abordarla con un enfoque crítico, reconociendo tanto los aspectos culturales como los efectos devastadores que tuvieron lugar tras el «encuentro de dos mundos».
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