Ministerios alemanes siguen en X pese al giro ultraderechista de Musk. Nuevo estudio revela que su alcance es mínimo y sus posts son secuestrados por cuentas de odio. Algunos ya se fueron. ¿Y en tu país? 📉 #X #Alemania #ComunicaciónPública

X: autoridades alemanas siguen en la red social pese al giro ultraderechista

X sigue siendo utilizado por ministerios federales alemanes a pesar de la preocupación por el comportamiento de Elon Musk y la amplificación algorítmica del discurso de odio.

Cuando Elon Musk hizo el saludo romano durante la toma de posesión de Donald Trump, muchos esperaban una reacción institucional contundente en Alemania. Sin embargo, los ministerios federales y autoridades alemanas continúan publicando en X, antes Twitter, argumentando que deben cumplir con su mandato constitucional de informar a la ciudadanía. Una reciente análisis del Centro para Derechos Digitales y Democracia pone en duda la solidez de estos argumentos, demostrando que el alcance real de las cuentas gubernamentales es mínimo y que el entorno de la plataforma trabaja activamente contra la comunicación institucional.

El estudio, aunque basado en una muestra limitada, revela patrones consistentes. La mayoría de los ministerios federales analizados tienen menos de 200.000 seguidores y generan escasa interacción. El Ministerio de Sanidad alemán, con casi 330.000 seguidores, apenas alcanza al 1,3% de su audiencia en el período examinado. Cuando logran publicaciones con cierto alcance, el espacio de debate suele ser ocupado por cuentas de extrema derecha que utilizan los posts oficiales para difundir discursos contra refugiados o narrativas racistas sobre criminalidad. Las interacciones constructivas brillan por su ausencia.

Los hallazgos coinciden con investigaciones previas sobre medios de comunicación alemanes en X. En febrero, netzpolitik.org analizó las cuentas de grandes medios y concluyó que también ellos alcanzan a relativamente pocos usuarios, aunque justifican su presencia con el argumento de combatir la desinformación con datos y periodismo de calidad. La evidencia sugiere que esta estrategia no funciona: en entornos altamente polarizados, la comunicación basada en hechos no logra desplazar la desinformación, especialmente cuando el algoritmo de la plataforma favorece contenidos radicales.

El algoritmo como adversario institucional

El Centro para Derechos Digitales y Democracia señala que los ministerios no solo están presentes en X, sino que comunican en un entorno que activamente trabaja contra ellos. El algoritmo de recomendación de la plataforma ha demostrado empujar hacia la derecha a usuarios susceptibles, según múltiples estudios científicos. Además, la ordenación algorítmica de comentarios tiende a favorecer cuentas de extrema derecha, incluyendo a grupos como el Movimiento Identitario, cuyas publicaciones aparecen sistemáticamente en posiciones destacadas bajo los posts gubernamentales.

Esta dinámica cuestiona la propia base del mandato informativo constitucional. Como señalaba Verfassungsblog el año pasado, cuando el entorno de comunicación está tan degradado que imposibilita el diálogo constructivo, las instituciones no pueden seguir justificando su presencia apelando a su deber de informar. No se trata simplemente de estar presente, sino de si esa presencia cumple realmente con el objetivo de llegar a la ciudadanía con información verificada en un contexto de respeto democrático.

El precedente de las instituciones que ya se fueron

No todas las autoridades alemanas han optado por permanecer en X. La Fiscalía de Berlín abandonó la plataforma permanentemente, al igual que la Oficina Federal Antidiscriminación. Su directora, Ferda Ataman, explicó entonces que X «ya no es un entorno soportable para una institución pública». Otros ministerios, como Defensa o Agricultura, han optado por mantener sus cuentas inactivas o actualizarlas solo esporádicamente. Defensa justificó la decisión argumentando que el intercambio objetivo se ve «cada vez más dificultado» en la plataforma.

La alternativa no es el silencio institucional, sino la migración a otros espacios digitales. Un portavoz del Ministerio de Agricultura explicó al Centro que, en su comunicación digital, priorizan ahora plataformas como LinkedIn o Instagram, «donde la experiencia muestra que ocurre con mayor frecuencia un intercambio profesional y constructivo». La «promoción de un debate respetuoso y orientado a los hechos» es el criterio que guía estas decisiones, no la mera presencia en la red con más usuarios.

¿Qué significa esto para otros países?

El caso alemán ofrece lecciones aplicables más allá de sus fronteras. La decisión de permanecer en X no puede basarse en argumentos de alcance cuando los datos demuestran que ese alcance es mínimo y además se produce en un entorno hostil. Las instituciones públicas deben evaluar si su presencia en plataformas que algorítmicamente amplifican el odio y la desinformación no está contribuyendo, paradójicamente, a legitimar esos espacios sin obtener ningún beneficio comunicativo real.

Desde Plétora Network seguiremos atentos a cómo evoluciona esta situación en Alemania y si el informe pendiente de la Oficina Federal de Protección de la Constitución sobre el comportamiento de X termina inclinando la balanza hacia una retirada coordinada de las instituciones federales. Por ahora, la foto es la de unos ministerios que siguen publicando en una red social cuyo propietario hace saludos romanos mientras sus publicaciones son secuestradas por cuentas de extrema derecha. Y todo en nombre del mandato constitucional de informar.


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