Norihiko Hibino deja los stealth para meterse de lleno en los hits de Taylor Swift y Billie Eilish
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Si creciste con el sigilo de Metal Gear Solid, el nombre de Norihiko Hibino te suena a tensión, a jungla, a “What a thrill…” en el acantilado. Pero el compositor japonés, responsable de algunas de las bandas sonoras más icónicas de los videojuegos, acaba de dar un volantazo que pocos esperaban. Después de años de militar en el territorio épico y orquestal, Hibino se lanza de cabeza al pop contemporáneo. Y no, no es un capricho: es un cierre de círculo que viene gestándose desde hace más de una década.
El movimiento se llama Prescription for Pop, un spin-off natural de la serie Prescription for Sleep que Hibino y su compañera AYAKI (GENTLE LOVE) comenzaron en 2014. Lo que empezó como un proyecto para convertir música de videojuegos en versiones suaves ideales para relajarse o estudiar —con 16 álbumes y hasta posiciones en Billboard— ahora se desmarca del nicho gamer para abrazar lo que suena en las listas de popularidad. Y la jugada tiene lógica: si ya saben hacer que los temas de Bayonetta suenen como un arrullo, ¿por qué no aplicar la misma fórmula a los hits de Dua Lipa o Harry Styles?
Lo curioso es que Hibino no está “vendiendo su esencia”. En realidad, está volviendo a sus raíces. Como explica Jayson Napolitano, representante de Scarlet Moon, el álbum GENTLE LOVE de 2009 ya incluía covers de pop internacional, y esa fue la semilla de todo lo que vino después. Así que Prescription for Pop no es una traición al gaming: es el resultado natural de un músico que nunca se sintió cómodo con las etiquetas. Después de 16 discos dedicados a videojuegos y anime, Hibino agarra temas como “Diet Pepsi” de Addison Rae o “LUNCH” de Billie Eilish y los transforma en piezas con tintes de jazz que bien podrían sonar en un café de la Condesa mientras terminas esa chamba pendiente.
Los dos volúmenes —2024 Hits y 2025 Hits— son una apuesta clara por desdibujar fronteras. Ahí están “Flowers” de Miley Cyrus, “we can’t be friends” de Ariana Grande, “Too Sweet” de Hozier, y hasta un tema original de GENTLE LOVE para cerrar cada disco. La propuesta es directa: tomar lo que ya te sabes de memoria y ofrecerlo en una versión que no te pida estar al 100. Es música funcional, sí, pero con la firma de alguien que entiende que un arreglo no es solo adornar, sino recontextualizar.
Para quienes siguen a Hibino desde sus días en Konami, este giro puede sonar a ruptura. Pero en realidad es la consecuencia de un músico que siempre ha movido sus fichas con calma. Pasó de componer para Zone of the Enders y Yakuza a crear un sello propio (Scarlet Moon) y, desde ahí, construir un puente entre la cultura gamer y el oyente casual. Ahora ese puente ya tiene dos carriles: los fans de Metal Gear pueden llegar al pop sin sentirse fuera de lugar, y los que viven de los charts pueden descubrir que detrás de un hit de Taylor Swift también hay espacio para un saxo suave y un piano que respira.
Prescription for Pop ya está disponible desde hoy, y si algo queda claro es que Hibino no está haciendo esto por moda. En la industria musical actual, donde los algoritmos premian la homogeneidad, un compositor con su trayectoria decide apostar por la reinterpretación como forma de resistencia. Porque, al final, si alguien sabe cómo transformar la tensión de un boss battle en una canción para dormir, también puede convertir el ruido de un hit viral en algo que realmente invites a quedarse.
Y si quieres escuchar cómo suena este experimento —de Snake Eater a la lista de Billboard—, date una vuelta por Plétora Music. Ahí está el resultado de un compositor que, después de tres décadas, sigue encontrando formas de no repetirse.
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