Myrient cierra sus servidores y el mercado de la IA se apunta un tanto en preservación digital
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Si todavía crees que el enemigo de los archivos de ROMs son solo los abogados de Nintendo, bienvenido a la economía 2026. Myrient, uno de los repositorios más completos del lado oscuro de internet, apaga las máquinas el 31 de marzo. La causa oficial no es una demanda, sino la cruda realidad de que mantener 390 terabytes online cuesta más de lo que las donaciones voluntarias pueden cubrir. Pero la historia tiene un villano de moda: la inteligencia artificial y su insaciable apetito por hardware.
Detrás del anuncio, filtrado en los canales de Discord y Telegram del operador conocido como Alexey, hay una ecuación simple que ya no da positivos. “Mientras el tráfico crecía el año pasado, las donaciones se quedaron quietas”, explicó. El resultado: más de 6,000 dólares mensuales que Alexey tenía que sacar de su bolsillo para mantener la fiesta en pie. Lo que empezó como un proyecto de comunidad terminó siendo una suscripción personal de lujo que, lógicamente, se volvió insostenible.
Pero lo jugoso del asunto viene después, cuando mencionan la necesidad de actualizar la infraestructura de almacenamiento y caché. En un mercado donde los precios de la RAM, los SSD y los HDD se han disparado por la demanda de los centros de datos de IA, actualizar es sinónimo de hipotecarse. El famoso “RAMnarök” del que hablan en las trincheras tecnológicas no solo afecta a quien quiere comprarse una PC gamer, sino también a los proyectos paralelos que dependen de servidores masivos. Si a eso le sumamos que Hetzner, su proveedor, subió las tarifas un 37%, el cóctel es letal.
Y luego está la cereza podrida del pastel: los usuarios con gestores de descarga. Según el operador, una parte del problema son las herramientas automatizadas que gente sin escrúpulos usa para extraer el contenido masivamente, saltándose los mensajes de donación y saturando el sistema. El objetivo final de esos bots no es preservar un juego raro de Commodore 64, sino obtener el material para revenderlo o lucrar en otras plataformas. Básicamente, los mismos buitres que depredan cualquier rincón de internet donde haya algo de valor, ahora también matan la gallina de los huevos de oro de la preservación amateur.
Mientras tanto, los que sí dependen de estos archivos para su investigación o simple nostalgia tienen hasta fin de mes para descargar lo que puedan. Es irónico que, en la era de la hiperconectividad y la nube infinita, un proyecto como Myrient muera por falta de liquidez en medio de la fiebre del oro de la inteligencia artificial. En Plétora Network sabemos que el acceso a la cultura digital es cada vez más frágil, y no siempre por culpa de los estudios con derechos de autor. A veces, el simple costo de existir en un mercado distorsionado por la especulación tecnológica es suficiente para borrar del mapa 390TB de historia.