FINAV llega a romper esquemas en la escena cultural mexicana
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Que Aguascalientes sea la sede del primer Festival Internacional de Novela Gráfica, Animación y Videojuegos no es casualidad, aunque para el gobierno local probablemente sí lo sea. Mientras las autoridades siguen recortando presupuestos culturales y apostando por eventos masivos que solo llenan plazas de cerveza y música comercial, llega FINAV para recordar que existe una industria creativa real, con talento mexicano que no necesita reflectores oficiales para generar economía y contenido de calidad. El evento, programado para el 30 y 31 de mayo en FICO13, promete ser lo que las ferias tradicionales nunca han sido: un espacio donde el arte paga rentas.
El dato que duele: mientras los creativos mexicanos batallan por encontrar espacios dignos para mostrar su trabajo, marcas trasnacionales como las que representa Fraser Maclean (sí, el del equipo de Space Jam y ¿Quién engañó a Roger Rabbit?) vienen a México porque aquí encuentran mano de obra calificada a precios irrisorios. Pero ojo, también está Alejandra Pérez, la primera directora de largometrajes animados en el país, demostrando que sí hay talento local, solo falta que los reflectores institucionales dejen de apuntar siempre a los mismos.
Lo interesante de este FINAV es que no viene con discursito de «apoyo al talento joven» para la foto. Traen el Basarópolis con 140 expositores de Monterrey, CDMX y Guadalajara, es decir, artistas que ya se mueven por sí mismos y que ven en este festival una oportunidad real de vender, no solo de «hacer networking» como si eso pagara las cuentas. Aguascalientes, según los organizadores, es «cuna de artistas», pero resulta curioso que tenga que llegar una iniciativa privada a hacer lo que el estado debería estar facilitando desde hace años.
El acceso está segmentado como en cualquier industria que se respete: 530 pesos por el pase general y 700 por el Plus, que te da acceso a talleres y revisión de portafolios. Porque claro, para mejorar en esto del arte también hay que pagar, no como en las ferias oficiales donde todo es «gratuito» pero termina siendo una pérdida de tiempo. Los cupos limitados a 40 personas por taller al menos garantizan que no sea el desmadre de siempre donde nadie aprende nada.
Y mientras el festival se arma con conferencias, cortometrajes mexicanos y hasta un pabellón de videojuegos, queda la pregunta incómoda: ¿dónde está el Instituto Cultural de Aguascalientes en todo esto? Porque si FINAV logra reunir a 800 acreditados y más de mil visitantes en actividades gratuitas sin depender de la burocracia cultural, entonces tal vez el modelo actual de «apoyo a la cultura» está más muerto de lo que admitimos.
En Plétora Network sabemos que estos eventos son los que realmente mueven la aguja. No los discursos de funcionarios con carpetas en mano, sino los creadores que arman sus propias plataformas porque esperar a que los descubran ya no es opción. FINAV no es un festival más; es la prueba de que la industria creativa en México ya no pide permiso para existir. Y si Aguascalientes sabe aprovecharlo, podría convertirse en algo más que la sede de la Feria de San Marcos.
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