Dracamar aterrizó con plataformas 3D, sol catalán y mucho coleccionable
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Si creciste con un mando en una mano y un vaso de horchata en la otra (o al menos con el recuerdo de esas tardes eternas frente a la PS2), prepárate: Dracamar viene a recordarte por qué te enamoraste de los juegos de plataformas. Y lo hace con un toque muy nuestro, de esos que huelen a mar, a pueblo y a siesta de verano.
El estudio español (con mucho amor por el Mediterráneo) lanza Dracamar para PC, PS4, PS5, Xbox One y Xbox Series. Más adelante, también dará el salto a Nintendo Switch, que es donde estos juegos suelen encontrar su hogar definitivo. La propuesta es clara: acción, color y una banda de amigos que se enfrentan a un dragón malo malísimo llamado Rey Crad.
El juego nos planta en un archipiélago que podría ser cualquier cala de la Costa Brava mezclada con un pueblo de los Pirineos. La inspiración en la cultura catalana es tan evidente como bienvenida: desde los paisajes hasta el doblaje (sí, también está disponible en catalán), Dracamar es un homenaje a esa vida tranquila pero épica que todos llevamos dentro.
Mecánicamente, el juego bebe directamente de los clásicos de finales de los 90 y principios de los 2000. Hablamos de saltos milimétricos, enemigos con patrones predecibles (pero no por eso menos divertidos), y una obsesión sana por el coleccionable. Porque sí, aquí toca reunir las famosas Moki-bolas para reconstruir puentes y restaurar el mundo. Básicamente, la excusa perfecta para no dejar ni un rincón sin explorar.





Tres héroes, una misión y un bicho mágico
Lo mejor de Dracamar es que no vienes solo. Tendrás a tres personajes jugables: Caliu, Foc y Espurna. Cada uno con su propia personalidad y, seguramente, con habilidades que se irán desbloqueando para superar los puzles. Pero el verdadero MVP de la aventura es Iko, un Oki (una especie de bichito mágico) que te acompaña y te echa un cable con sus poderes. Es el típico compañero que empieza siendo «ay, qué mono» y termina siendo «si no fuera por ti, estaría perdido».
Con 15 niveles principales y 5 secretos, el juego promete horas de exploración. Y cuando digo horas, hablo de esas partidas en las que te olvidas de cenar porque estás a punto de encontrar la última bola para abrir el nivel extra. Además, hay 7 jefes finales. Que nadie se confunda: esto no es un paseo por la playa. Hay dragón que derrotar.
Pero más allá de los saltos y los coleccionables, Dracamar tiene algo que pocos juegos actuales se atreven a mostrar: una vibra positiva y comunitaria. El mensaje es simple pero poderoso: la unión hace la fuerza, los amigos son el verdadero tesoro y la naturaleza es nuestro hogar. Sin ser empalagoso, el juego te envuelve en esa calidez mediterránea que te hace sentir que todo va a salir bien.
Si te mola la onda de los plataformas 3D con solera, personajes carismáticos y un mundo que dan ganas de visitar en vacaciones, Dracamar se viene derechito a tu biblioteca. Y ojo, que en Plétora Network estaremos muy atentos para ver si realmente logra conectar esas islas… y nuestros corazones gamers.
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