The Red Spectacles (1987): la ópera prima de Mamoru Oshii, entre el surrealismo y la crítica al autoritarismo. Un Tokio onírico, humor absurdo y una identidad que se desmorona.
Una joya danesa de 1986: dioses torpes, un monstruo caótico y dos niños que aprenden a crecer. Mitología nórdica sin aburrir. Disponible en Plétora Kids.
El pan de la guerra: niña afgana se viste de hombre para alimentar a su familia bajo el talibán. ¿Se puede ser bueno rompiendo reglas? Animación ganadora del premio Annie.
Riding Bean (1989): el OVA de culto con persecuciones, autos modificados y el origen de Gunsmith Cats. Un referente del action-anime ochentero. Disponible en Plétora Red.
Película taiwanesa de 1998 que enseña a los niños sobre la muerte, el duelo y la empatía con humor y folclor asiático. Disponible en Plétora Kids.
El Carnaval De Las Almas (1962): horror psicológico, bajo presupuesto y un final revolucionario. Influencia directa en Silent Hill, David Lynch y Romero. Obra de culto restaurada por Criterion.
Kirikú y las bestias salvajes: cuatro relatos del niño héroe africano narrados por su abuelo. Animación artesanal, música panafricana y sabiduría práctica. Disponible en Plétora Kids.
A Scanner Darkly: la adaptación más fiel de Philip K. Dick con Keanu Reeves, Robert Downey Jr. y rotoscopía hipnótica. Vigilancia, drogas y pérdida de identidad.
Kérity, la casa de los cuentos: una joya francesa sobre libros que cobran vida. Ideal para niños que aprenden a leer y adultos que no quieren olvidar. Disponible en plataformas.
Idiots and Angels: Bill Plympton dibujó solo esta película oscura y sin diálogos. Alas, culpa y un idiota que no redime. Culto en festivales, ignorada en cines.
La Piscina (1969): erotismo, tensión real entre Delon y Schneider, un crimen que conectó con escándalos reales y un reestreno que duró 18 semanas. Clásico del slow-burn francés.
Emmanuelle (1974) transformó el cine erótico en fenómeno masivo: 8.9M entradas en Francia, Sylvia Kristel como estrella y debates eternos sobre censura y escenas controvertidas. Medio siglo después sigue marcando tendencia.
Comedia playera ochentera, culto para fans de la serie B, controversia por su representación femenina y tratamiento de las drogas. Recaudó 12 millones en 1982. Hoy es objeto de análisis cultural. Más allá del bikini, un espejo de su época.
¿Cansado de los mismos cuentos de princesas? Cómo NO rescatar a una Princesa te trae héroes rusos, una villana inolvidable y un caballo que habla. Risas y aventura para toda la familia. ¡Dale play! 🐎👑
Nishi muere, conoce a un Dios psicodélico y termina atrapado en una ballena. ¿Qué harías tú con una segunda oportunidad? Mind Game no te da respuestas, te lanza a un torbellino visual. Una obra de culto que sigue inspirando a creadores.
¿Creciste viendo Pequeños Guerreros? No era una película infantil. Joe Dante metió una sátira violenta sobre el militarismo y las corporaciones disfrazada de juguete. Los Commando Elite daban miedo de verdad. Revísala hoy y entiende por qué.
Siete años de producción, diez millones de euros y una obsesión por el jazz cubano. Chico & Rita no es solo una historia de amor, es el retrato de una época y sus contradicciones. Animación para adultos que merece más que un vistazo.
Balto no fue el perro que más distancia recorrió en la carrera del suero de 1925. Togo cubrió el tramo más peligroso. Pero la película de Amblimation construyó algo más grande que un dato histórico: un mestizo buscando su lugar. Instinto, fuerza y autenticidad. El mito también es real.
Sinbad the Sailor (1947) no es solo otra película de aventuras. Es la prueba de que el Technicolor y Douglas Fairbanks Jr. podían vender fantasía sin pedir permiso. Anthony Quinn ya mostraba su peso como villano y RKO apostó fuerte. 80 años después, la seguimos viendo.
El especial de 1975 dirigido por Chuck Jones y narrado por Orson Welles sigue siendo una de las adaptaciones más tensas y visualmente elegantes de Kipling. Treinta minutos que pesan más de lo que aparentan. Disponible en Plétora Kids.
Siete años. 100,000 dibujos hechos a mano. Cero CGI. Redline no fue un éxito en taquilla, pero se convirtió en la última gran carta de amor a la animación tradicional. Una experiencia visual que todavía se siente hoy.