Cloudflare recibe una multa récord en Italia por negarse a ser el brazo ejecutor de la ley antipiratería.
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La cifra habla por sí sola: 14 millones de euros. Es el castigo económico que la AGCOM, el regulador italiano, ha impuesto a Cloudflare. El motivo oficial: una «violación continuada» por no bloquear dominios e IPs bajo demanda del sistema Piracy Shield. La razón real: negarse a convertirse en un filtro de internet a petición del Estado. La compañía, que se presenta como un mero proveedor de infraestructura, ha chocado frontalmente con una ley que exige a intermediarios técnicos actuar como jueces y verdugos en tiempo real.
El precio de no registrarse en el sistema
Italia decretó su ley antipiratería en 2023, creando el Piracy Shield: una herramienta que obliga a operadores y, significativamente, a servicios como DNS y VPN, a bloquear contenidos en menos de 30 minutos tras una alerta. Cloudflare, cuyo DNS público 1.1.1.1 es usado por millones, se negó a registrarse en la plataforma. Su argumento fue un «precedente peligroso» que podría bloquear sitios legítimos a nivel global. El regulador interpretó esta postura no como un principio, sino como un obstáculo. El resultado es una sanción calculada como el 1% de su facturación, un guiño a que podría ser el doble la próxima vez.
La respuesta del CEO, Matthew Prince, fue un ataque directo: acusó a la AGCOM de ir contra «los valores democráticos» y amenazó con retirar inversiones y servicios gratuitos, como los pactados para los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026. Este pulso trasciende lo económico. Es la confrontación entre un modelo de internet filtrado por órdenes administrativas y otro que defiende, al menos en la retórica, una infraestructura neutral. Cloudflare anuncia que apelará, pero el mensaje regulatorio ya está enviado: en Italia, la cadena de responsabilidad por el copyright llega hasta el proveedor de servicios de conectividad básica.
El análisis en Plétora Network observa cómo este caso es un vector de lo que viene. En España, LaLiga mantiene un enfrentamiento similar con Cloudflare. La sanción italiana sienta un precedente tangible para que otros reguladores europeos amplíen el cerco. Las consecuencias son claras: una internet más fragmentada, donde el acceso a un contenido puede depender de si tu proveedor DNS acató una orden expedita. Se promete eficacia contra la piratería —65,000 webs bloqueadas según AGCOM— a cambio de un mecanismo que, según sus críticos, prioriza la velocidad sobre la precisión y abre la puerta a la censura collateral.
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