Centro Toluqueño de Escritores: Un Comodato, una Notificación y una Batalla por el Espacio Cultural
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La notificación llegó el 19 de diciembre de 2025. Un oficio de la Coordinación Jurídica del Ayuntamiento de Toluca, firmado por Karla Gómez Garduño, daba 90 días para desalojar. El motivo: liberar el histórico local en los Portales para cajas recaudatorias de la Tesorería Municipal. El problema: ese espacio lo ocupa, desde 1983, el Centro Toluqueño de Escritores (CTE). La administración de Ricardo Moreno Bastida llamó a esto un “problema administrativo”. Para la comunidad artística de la ciudad, es el síntoma de un problema mucho mayor.
La asamblea del 10 de enero de 2026 no dejó lugar a dudas. Miembros, colaboradores y público escucharon la lectura del documento y la respuesta fue unánime: rotunda negativa. Aquí no se discute una reubicación a un espacio “más pequeño” en el mismo polígono. Se discute la defensa de un contrato de comodato que, según sus integrantes, no tiene un término definido y solo se cancela si se deja de fomentar la cultura. Algo que, con un registro de al menos 100 eventos anuales sin financiamiento público, argumentan no ha ocurrido.



Un Hogar Construido Sin un Peso Oficial
La ironía es palpable. Mientras la actual administración elogia la cultura como herramienta para una sociedad “más justa y consciente”, sus acciones concretas buscan desplazar a una de las pocas entidades que ha operado con total autonomía. El CTE lleva años funcionando sin apoyo económico gubernamental para sus actividades centrales. Luz, agua y drenaje son los únicos vestigios de un apoyo municipal que, en el mejor de los casos, es esquivo. Su sostenimiento depende de la venta de libros, talleres y la voluntad de quienes lo habitan.
Este no es un capricho de unos cuantos. Es la defensa de un modelo que ha demostrado funcionar: un espacio democrático, universal, que ha servido de hogar a manifestaciones artísticas independientes. Desde talleres literarios hasta ciclos de cine, exposiciones y recitales. El argumento de la administración choca contra un muro de hechos: 42 años de actividad ininterrumpida han generado un impacto cultural tangible en Toluca, el Estado de México y el país.
La Estrategia: Pragmatismo Frente a la Indiferencia
La directiva del CTE, encabezada por Juan Hinojosa Sánchez, no se ha quedado en la queja. Hubo acercamientos formales con el Ayuntamiento e incluso con la gobernadora Delfina Gómez. La respuesta, según lo expuesto en asamblea, fue la indiferencia y la falta de apoyo. Ahora, el camino es otro: la asesoría legal y una estrategia pragmática para defender el cumplimiento de un contrato que, según un abogado presente, no ha sido legalmente rescindido.
La batalla no es solo por unos metros cuadrados. Es por la credibilidad de una política cultural municipal que se desdice con los hechos. Es por la preservación de un patrimonio histórico y cultural que no está en los muros, sino en la actividad que estos contienen. Trasladar el CTE a un cubículo más pequeño no es una solución administrativa; es la liquidación silenciosa de un ecosistema cultural que el propio gobierno es incapaz de replicar. La comunidad lo sabe. Y en Plétora Network, documentamos estos choques entre la burocracia y la cultura viva. El reloj de los 90 días ya está en marcha.
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